Seguir Martín Nicolás Parolari
El pez cebra puede hacer algo que los humanos no: reparar un órgano sensorial y devolverle casi toda su función en siete días. Ahora, una investigación publicada en Journal of Theoretical Biology encontró el mecanismo que podría explicarlo. Y la respuesta no estaba en una molécula exótica, sino en sus vecinas.
El cerebro no conserva para siempre su capacidad de regenerarse por pura inercia. Un nuevo estudio revela que una parte de ese potencial se decide en una etapa muy temprana de la vida, cuando el gen Sox5 protege una reserva crítica de células madre en el hipocampo.
El problema de las baterías no termina cuando dejan de funcionar. Un nuevo método desarrollado en Rice propone algo distinto: recuperar casi todos sus materiales con menos energía, menos químicos agresivos y una idea que puede cambiar la industria del reciclaje.
El colapso del final del Pérmico fue tan devastador que parecía imposible que algo complejo sobreviviera. Pero los nuevos datos sugieren que la vida no tuvo que reconstruirse desde cero: algunos engranajes esenciales siguieron funcionando bajo el caos.
Estas tierras fueron polvo, grietas y cosechas fallidas. Ahora, científicos australianos las están cubriendo con residuos de lana. El resultado es inesperado: menos evaporación, más microorganismos y cultivos que vuelven a crecer. Lo que era un desecho caro se está convirtiendo en una de las herramientas más prometedoras contra la degradación del suelo.
Un nuevo estudio ha observado por primera vez un fenómeno predicho hace décadas: estructuras oscuras incrustadas en una onda luminosa que avanzan más deprisa que la propia luz que las contiene. No rompe la relatividad, pero sí obliga a entender mejor qué significa realmente “moverse”.
A casi dos kilómetros de profundidad, una cadena de sismos invisibles está alterando el equilibrio del océano antártico. Lo más sorprendente es que su efecto no queda atrapado en el fondo marino: acaba alimentando gigantescas floraciones de fitoplancton detectables por satélite.
La frontera entre estar vivo y estar muerto parecía una de las más claras de la ciencia. Ahora, nuevas evidencias muestran que ciertas células pueden reorganizarse, seguir funcionando e incluso adoptar nuevos comportamientos después de la muerte del cuerpo.
Un nuevo salto en precisión temporal está obligando a revisar uno de los sistemas más estables de la civilización moderna. Lo que hoy parece una mejora de laboratorio podría acabar teniendo consecuencias muy concretas en la vida diaria.
No es una forma práctica de jugar ni una revolución gamer inmediata, pero sí una demostración tan absurda como brillante. El experimento convierte bacterias vivas en una especie de pantalla biológica y lleva al límite una vieja obsesión tecnológica: hacer correr Doom en cualquier cosa.
No es que no estuvieran ahí, es que no sabíamos cómo verlos.
La NASA confirmó la pérdida de señal de MAVEN, una nave clave para comprender cómo Marte perdió su atmósfera y para mantener las comunicaciones con los rovers en superficie. El incidente, ocurrido tras una maniobra rutinaria, vuelve a poner en evidencia la fragilidad de las misiones de larga duración en el espacio profundo.
Durante más de medio siglo, el celacanto fue considerado una especie casi inmutable, una ventana directa al pasado. Sin embargo, un nuevo estudio anatómico desmonta interpretaciones clave que llevaban décadas aceptándose. El resultado no es menor: cambia nuestra comprensión de uno de los momentos más decisivos de la evolución.
Los datos recogidos por la sonda MAVEN durante una gran tormenta solar revelaron un extraño comportamiento en la ionosfera marciana. Los científicos descubrieron que partículas cargadas estaban siendo comprimidas y desplazadas alrededor del planeta mediante un efecto que hasta ahora solo se había observado en la magnetosfera terrestre.
El avance, publicado en Science Advances, permite identificar rápidamente los llamados estados W, unas complejas configuraciones de entrelazamiento cuántico fundamentales para futuras redes cuánticas y sistemas avanzados de comunicación. El problema no era crear esos estados, sino reconocerlos antes de que desaparecieran.
Figure AI dejó atrás las demostraciones espectaculares de robots haciendo parkour o bailando y mostró algo mucho más incómodo: humanoides trabajando durante horas frente a una cinta transportadora clasificando paquetes casi al ritmo de un empleado humano. La sensación no era la de estar viendo el futuro. Era la de estar viendo cómo ciertas tareas empiezan, lentamente, a dejar de necesitar personas.
El avance fue desarrollado por investigadores del Instituto Coreano de Investigación en Tecnología Química y utiliza un proceso mucho más eficiente que los métodos tradicionales para reutilizar dióxido de carbono y producir combustibles sintéticos. El objetivo ahora es escalar la producción hasta superar las 100.000 toneladas anuales.
El análisis de más de 2.000 huesos de muñeca y decenas de fósiles humanos revela que varias estructuras anatómicas presentes en nuestra mano podrían proceder de antiguos primates africanos adaptados a desplazarse apoyando el peso del cuerpo sobre las manos.
La investigación liderada desde Canadá permitió observar con un detalle sin precedentes la estructura magnética de nuestra galaxia. Pero el hallazgo más importante fue otro: una gigantesca anomalía diagonal que nunca antes había sido documentada por la astronomía moderna.
Un informe del Wall Street Journal asegura que la Administración Trump prepara subvenciones por 2.000 millones de dólares para empresas vinculadas a la computación cuántica. El mercado reaccionó inmediatamente y compañías como IBM, D-Wave o Rigetti registraron fuertes subidas antes de la apertura bursátil.