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Tecnología

Wall Street acaba de encender otra fiebre tecnológica después de la IA. Las acciones de computación cuántica se disparan tras conocerse un posible plan multimillonario de la Casa Blanca

Un informe del Wall Street Journal asegura que la Administración Trump prepara subvenciones por 2.000 millones de dólares para empresas vinculadas a la computación cuántica. El mercado reaccionó inmediatamente y compañías como IBM, D-Wave o Rigetti registraron fuertes subidas antes de la apertura bursátil.
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La inteligencia artificial ya no es la única obsesión tecnológica de Estados Unidos. Un informe sobre posibles ayudas públicas por 2.000 millones de dólares para empresas de computación cuántica provocó una reacción inmediata en Wall Street y volvió a colocar a esta industria futurista en el centro de la carrera tecnológica global. La computación cuántica lleva años moviéndose en una especie de limbo extraño: demasiado prometedora para ser ignorada, pero todavía demasiado experimental para convertirse en una tecnología masiva. Sin embargo, algo parece estar cambiando rápidamente en Washington.

Según un informe publicado por The Wall Street Journal, la Administración Trump estaría preparando un enorme paquete de subvenciones destinado a impulsar empresas estratégicas del sector cuántico estadounidense. La cifra no pasó desapercibida: 2.000 millones de dólares. Y el mercado reaccionó casi al instante.

Antes incluso de la apertura oficial de Wall Street, las acciones de varias compañías vinculadas a tecnologías cuánticas comenzaron a dispararse. Algunas registraron subidas superiores al 15%, reflejando hasta qué punto los inversores empiezan a percibir esta industria como el próximo gran frente tecnológico tras el boom de la inteligencia artificial.

IBM, D-Wave y Rigetti lideran el salto bursátil de la computación cuántica

Wall Street acaba de encender otra fiebre tecnológica después de la IA. Las acciones de computación cuántica se disparan tras conocerse un posible plan multimillonario de la Casa Blanca
© Getty Images / MVIAMONTE.

El informe señala que el Departamento de Comercio ya habría acordado asignar 1.000 millones de dólares a IBM, considerada actualmente una de las compañías más avanzadas en el desarrollo de sistemas cuánticos funcionales.

La idea detrás de esta tecnología resulta tan ambiciosa como compleja: construir ordenadores capaces de resolver cálculos prácticamente imposibles para los superordenadores tradicionales gracias al uso de qubits y fenómenos propios de la mecánica cuántica. Pero IBM no sería la única beneficiada.

GlobalFoundries recibiría unos 375 millones de dólares, mientras que empresas como D-Wave Quantum, Rigetti Computing e Infleqtion accederían a paquetes cercanos a los 100 millones cada una. Incluso la startup australiana Diraq aparece dentro de la operación con unos 38 millones de dólares asignados.

Las consecuencias bursátiles fueron inmediatas. Las acciones de estas compañías subieron entre un 7% y un 19% en operaciones previas a la apertura del mercado estadounidense. Y aunque todavía se trata de acuerdos pendientes de cierre definitivo, el movimiento dejó claro algo importante: Wall Street empieza a creer que la computación cuántica podría dejar de ser únicamente una promesa futurista.

Estados Unidos quiere evitar quedarse atrás en la próxima gran carrera tecnológica

Wall Street acaba de encender otra fiebre tecnológica después de la IA. Las acciones de computación cuántica se disparan tras conocerse un posible plan multimillonario de la Casa Blanca
© Shutterstock / bpawesome.

La Casa Blanca lleva tiempo observando la computación cuántica como una cuestión estratégica, no solo económica. Igual que ocurre con la inteligencia artificial o la fabricación avanzada de chips, Washington considera que dominar esta tecnología tendrá implicaciones directas en seguridad nacional, defensa, criptografía y liderazgo industrial.

Por eso el posible plan estaría financiado mediante fondos incluidos en la Ley CHIPS y Ciencia de 2022, el gigantesco programa estadounidense diseñado para fortalecer industrias tecnológicas consideradas críticas frente al avance de otras potencias como China. Y aquí aparece un detalle especialmente interesante.

Según el Wall Street Journal, las operaciones incluirían participaciones accionarias para el propio gobierno estadounidense. Es decir: Washington no solo financiaría parte del desarrollo, sino que también podría convertirse en accionista minoritario de algunas empresas estratégicas. No sería la primera vez que ocurre algo así. Estados Unidos ya utilizó mecanismos similares en sectores vinculados a minerales críticos y producción industrial avanzada.

La computación cuántica sigue siendo experimental, pero el dinero empieza a moverse muy rápido

A día de hoy, la computación cuántica todavía enfrenta enormes desafíos técnicos. La estabilidad de los qubits, el ruido cuántico, los sistemas de corrección de errores y las limitaciones de escalabilidad siguen siendo barreras gigantescas para construir máquinas realmente revolucionarias. Pero el problema es que nadie quiere quedarse fuera si finalmente funciona.

Porque si estas tecnologías alcanzan el nivel esperado, podrían transformar desde la medicina hasta la inteligencia artificial, pasando por la simulación química, las finanzas, la logística o la ciberseguridad global. Y eso explica por qué el dinero empieza a llegar ahora con tanta agresividad.

Según fuentes citadas por el WSJ, la Casa Blanca incluso estaría preparando una nueva orden ejecutiva específicamente centrada en computación cuántica. Una señal bastante clara de que Washington considera que esta carrera tecnológica ya dejó de ser ciencia ficción.

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