Saltar al contenido
Ciencia

Bacterias de la boca, clave inesperada en el origen del Parkinson

Un estudio coreano halló que un microbio ligado a las caries puede migrar al intestino, producir un metabolito tóxico y contribuir a la pérdida de neuronas dopaminérgicas. El hallazgo, publicado en Nature Communications, abre un nuevo camino en la prevención y tratamiento de la enfermedad neurodegenerativa.
Por

Tiempo de lectura 2 minutos

Comentarios (0)

Un equipo internacional de investigadores reveló un hallazgo sorprendente: las bacterias orales podrían desempeñar un papel directo en el desarrollo del Parkinson. La investigación, liderada por el profesor Ara Koh y publicada el 5 de septiembre de 2025 en Nature Communications, identificó un mecanismo que conecta la boca, el intestino y el cerebro, ofreciendo nuevas perspectivas terapéuticas para una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo.

El Parkinson y un nuevo actor inesperado

El Parkinson, que según la OMS afecta a más de 8,5 millones de personas, provoca temblores, rigidez, alteraciones del movimiento y complicaciones cognitivas. Hasta ahora se sabía que la microbiota intestinal de los pacientes era diferente a la de las personas sanas, pero faltaba identificar qué microbios podían estar implicados en la progresión de la enfermedad.

El estudio coreano detectó en pacientes una abundancia inusual de Streptococcus mutans, la bacteria conocida por causar caries, pero esta vez localizada en el intestino.

Bacterias de la boca, clave inesperada en el origen del Parkinson
© FReePik

El mecanismo: de la boca al cerebro

El equipo descubrió que S. mutans produce la enzima urocanato reductasa (UrdA), responsable de generar el metabolito imidazol propionato (ImP). Ambos compuestos se encontraron en niveles elevados en la sangre y el cerebro de pacientes con Parkinson.

El ImP atraviesa la barrera intestinal, se incorpora a la circulación y alcanza el sistema nervioso central, donde acelera la pérdida de neuronas dopaminérgicas y favorece la acumulación de alfa-sinucleína, una proteína tóxica típica de la enfermedad.

Experimentos en modelos animales

Para validar el hallazgo, los investigadores introdujeron S. mutans en ratones y también modificaron E. coli para que expresara la enzima UrdA. Los animales mostraron altos niveles de ImP y presentaron síntomas similares al Parkinson: problemas motores, neuroinflamación, pérdida neuronal y acumulación proteica.

Crucialmente, al administrar un inhibidor del complejo proteico mTORC1, los daños se redujeron de forma significativa. Esto demuestra que la vía metabólica activada por la bacteria oral puede ser un blanco farmacológico prometedor.

Bacterias de la boca, clave inesperada en el origen del Parkinson
© FreePik

Implicaciones para la prevención y tratamiento

El profesor Koh destacó: “Nuestro estudio proporciona una comprensión mecanicista de cómo los microbios orales en el intestino pueden influir en el cerebro y contribuir al desarrollo del Parkinson. Abre la posibilidad de terapias centradas en la microbiota”.

Más allá de las perspectivas médicas, el hallazgo resalta la importancia de la salud oral como factor de impacto sistémico. Un simple desequilibrio bacteriano podría tener consecuencias en enfermedades neurodegenerativas de enorme impacto global.

La investigación, aunque realizada en modelos animales, marca un punto de partida. Si futuros ensayos en humanos confirman estos resultados, la lucha contra el Parkinson podría incorporar desde estrategias de higiene bucal hasta el desarrollo de fármacos que bloqueen la acción del ImP o la enzima UrdA.

Fuente: Infobae.

Compartir esta historia

Artículos relacionados