La nueva carrera espacial no se libra con cohetes ni banderas, sino con servidores, chips y modelos de lenguaje. China, Estados Unidos y las grandes tecnológicas compiten por llevar centros de datos de inteligencia artificial a la órbita. Y todo indica que Pekín ya ha dado el primer paso real hacia un superordenador en el espacio.
El avanzado sistema de propulsión podría usarse para impulsar cohetes a la luna y más allá.
Durante casi una década, el propio creador de Ethereum repitió que su red estaba atrapada en un dilema sin salida: o era segura, o era escalable, o era descentralizada. Nunca las tres. Esta semana, Vitalik Buterin dijo algo que suena a herejía técnica: cree que el trilema se rompió. Y eso cambia mucho más de lo que parece.
Seguimos matándonos los unos a los otros como siempre.
Investigadores conectaron varios modelos de lenguaje a un motor de D&D para observar cómo gestionan reglas, recursos y estrategia a largo plazo. El comportamiento cambia con el tiempo y deja pistas sobre los desafíos reales de desplegar IA en tareas complejas y sostenidas.
Una idea muy extendida sostiene que los ordenadores cuánticos partirán por la mitad la seguridad de las claves simétricas. Sin embargo, nuevos análisis recuerdan que la realidad técnica es bastante más compleja y menos alarmista.