La obsesión por hallar la tumba de Cleopatra suma un nuevo capítulo bajo las aguas del Mediterráneo. Un equipo de arqueólogos liderado por Kathleen Martínez ha localizado un puerto sumergido en Taposiris Magna, a pocos kilómetros de Alejandría. Lo que en apariencia es solo un vestigio portuario podría ser la pista más sólida hasta ahora para entender el papel de este enclave ptolemaico… y quizás también para acercarse al lugar donde descansan los restos de la última reina de Egipto.
Un hallazgo que cambia la escala de Taposiris Magna

A unos 45 kilómetros al oeste de Alejandría, la antigua ciudad de Taposiris Magna vuelve a ocupar titulares. Allí, la arqueóloga dominicana Kathleen Martínez, que desde hace dos décadas lidera una misión obsesionada con encontrar la tumba de Cleopatra VII, acaba de documentar un hallazgo inesperado: un puerto interior sumergido a doce metros bajo el Mediterráneo.
Los restos incluyen columnas, bloques de piedra, estructuras de más de seis metros de altura, anclas y ánforas ptolemaicas. El puerto no solo confirma la importancia comercial y religiosa de este enclave fundado por Ptolomeo II, sino que sugiere que Taposiris Magna funcionaba como nodo marítimo conectado con Alejandría y con el lago Mareotis.
Un templo con conexión directa al mar
El hallazgo más llamativo es un túnel subterráneo que parece haber vinculado el templo de Osiris con el puerto. Para Martínez, esta conexión encaja con su hipótesis de que Cleopatra fue enterrada allí tras su suicidio en el año 30 a.C. El templo habría funcionado como santuario religioso, pero también como acceso reservado desde el mar.
No todos los egiptólogos están convencidos, pero los análisis batimétricos y sedimentológicos respaldan la idea de que la línea costera original estaba cuatro kilómetros más cerca del templo que hoy. Es decir, el paisaje que conoció Cleopatra era muy distinto al actual, con el mar acariciando los muros del santuario.
Las piezas del rompecabezas

Este nuevo puerto sumergido se suma a una larga lista de hallazgos en Taposiris Magna: monedas con la efigie de Cleopatra, depósitos de fundación bajo los muros del templo, estatuillas rituales, un escarabeo con la inscripción “La justicia de Re brilla” y anillos dedicados a Hathor. En conjunto, todo apunta a que el lugar tuvo un papel político y religioso de primer orden en la dinastía ptolemaica.
Las autoridades egipcias ya han celebrado el descubrimiento. Para Mohamed Ismail Khalid, Secretario General del Consejo Supremo de Antigüedades, se trata de “una aportación significativa a la arqueología subacuática egipcia”, dado que las fuentes antiguas no mencionaban la existencia de un puerto en esa zona.
¿Más cerca del enigma de Cleopatra?
Kathleen Martínez sostiene que cada nuevo hallazgo la acerca a su objetivo: demostrar que Cleopatra fue enterrada en el templo de Osiris, siguiendo un simbolismo de unión con la diosa y con el mito de Isis y Osiris. La tumba sigue sin aparecer, pero el puerto añade un contexto inédito: Taposiris Magna no era un enclave aislado, sino un espacio abierto al comercio y a las rutas marítimas.
El misterio, sin embargo, continúa intacto. El puerto sumergido confirma que aún quedan secretos bajo las aguas del Mediterráneo, y que el rompecabezas de Cleopatra todavía guarda piezas por descubrir. Quizás la más esperada de todas: su tumba.