Cleopatra, la última gran reina de Egipto, sigue fascinando a historiadores y curiosos. Ahora, un pequeño papiro expuesto en Berlín ofrece una mirada muy distinta a su figura: lejos de las epopeyas románticas, muestra a una estratega política, capaz de negociar favores fiscales con poderosos romanos en una época decisiva para el futuro de su reino.
Un decreto oculto entre impuestos y privilegios

Conocido como el «Papiro de Cleopatra» y fechado el 23 de febrero del año 33 a.C., este documento no narra guerras ni alianzas épicas. En cambio, detalla concesiones fiscales a un ciudadano romano, eximiéndolo de impuestos sobre el comercio de trigo egipcio y vino griego.
Al final del texto aparece una única palabra en griego, ginesthō («que así sea»), escrita con una caligrafía diferente. Algunos expertos, como Bernard Legras, sostienen que podría ser el único testimonio manuscrito de la propia Cleopatra. Otros creen que perteneció a un alto funcionario, aunque su valor histórico sigue siendo incuestionable.
¿Corrupción o estrategia en los últimos días de Egipto?

El beneficiario de estas concesiones sigue siendo un misterio: se sospecha que pudo haber sido Publio Canidio Craso, un general aliado de Marco Antonio, o Quinto Cascelio, un financiero romano. Sea quien sea, el trato ha despertado sospechas de posibles prácticas de corrupción para asegurar apoyo militar o financiero en vísperas del conflicto contra Octavio.
En ese momento, Cleopatra y Marco Antonio se preparaban para una guerra que marcaría su caída definitiva y el inicio de la era imperial romana bajo Augusto.
De restos de momia a tesoro histórico
El camino que llevó al papiro hasta nuestras manos también resulta fascinante. En el siglo I a.C., el documento fue reutilizado como material de cartón para una momia económica hallada en Abusir el-Meleq. No era raro que papiros administrativos terminaran formando parte de sarcófagos, pero pocas veces uno tan valioso como este.
Rescatado siglos después en el Museo Egipcio de Berlín y publicado en 2000, el papiro no solo confirma la creciente influencia romana en Egipto, sino también la mezcla cultural de la época: un decreto escrito en griego, destinado a beneficiar a intereses romanos, y firmado —quizá— por la última gran soberana del Nilo.
Fuente: La Brújula Verde.