La cuenta atrás climática ha comenzado. Desde este lunes, más de 50.000 representantes de casi 200 países se reúnen en Belém, Brasil, para participar en la COP30, la cumbre global más importante de las Naciones Unidas sobre cambio climático. Por primera vez, las negociaciones se desarrollan en el corazón de la Amazonía, un símbolo y epicentro de la crisis ambiental, donde se decidirán los próximos pasos para preservar el futuro del planeta
Una cumbre en el corazón del pulmón del planeta
La Conferencia de las Partes (COP30) se celebra del 10 al 21 de noviembre de 2025 y representa un punto de inflexión: medir si los compromisos internacionales son suficientes para mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C, la meta fijada por el Acuerdo de París.
La elección de Belém no es casual. Llevar la cumbre a la Amazonía busca “discutir la Amazonía en la Amazonía”, subrayando el papel central de los bosques tropicales como reguladores del clima global. Brasil, bajo la mirada del mundo, busca reafirmarse como líder ambiental y anfitrión de soluciones reales frente a la emergencia climática.
El evento se organiza en torno a seis ejes prioritarios:
- Transición energética, industrial y del transporte
- Protección de bosques, océanos y biodiversidad
- Transformación agrícola y alimentaria
- Resiliencia urbana e infraestructura sostenible
- Desarrollo humano y social
- Financiación climática
Cada tema representa una batalla decisiva en la lucha por la sostenibilidad global.
Les cuento que tuve el honor de hacer el video de la campaña mundial de Greenpeace International que se presenta en la COP de Brasil. Chévere que lo compartan, lo comenten y apoyen con su firma para que cada día se proteja más la Amazonía.https://t.co/RIfoL1K0TR#COP30… pic.twitter.com/051hy2wQpm
— ¿Se lo explico con plastilina? (@altereddie) November 7, 2025
Transición energética y compromisos nacionales
Los países deberán actualizar sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), compromisos concretos para reducir emisiones. Aunque la ONU reconoce avances, los planes actuales proyectan un aumento de temperatura de entre 2,3 °C y 2,5 °C, muy por encima del límite seguro.
Argentina presentó su NDC 3.0, que fija un tope de 375 Mt de CO₂ equivalente para 2030 y 2035, ampliando la cobertura territorial y aplicando nuevas métricas del IPCC. Otros países de la región seguirán ese camino, presionados por la urgencia climática y el escrutinio internacional.
Durante la inauguración, António Guterres, secretario general de la ONU, advirtió:
“Esta COP debe marcar el inicio de una década de aceleración y resultados”.
El mensaje fue claro: no hay más margen para promesas vacías.
Justicia climática, inclusión y financiamiento verde
La transición justa emerge como eje transversal de la COP30. La descarbonización no debe aumentar la desigualdad: las políticas deberán garantizar empleo digno, acceso a energía limpia y respeto por los derechos humanos.
Entre las iniciativas más destacadas figura el Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF), con una meta inicial de 125.000 millones de dólares. Su objetivo es ofrecer ingresos estables a los países que preserven sus selvas, incluso si detienen completamente la deforestación. Brasil ya aportó mil millones como inversión inicial.
Además, se debatirá el impacto del cambio climático en la salud humana, impulsado por redes científicas de América Latina que buscan integrar la salud pública a la agenda climática.
La Amazonía como símbolo y desafío
El escenario amazónico convierte a esta cumbre en un acto de coherencia geopolítica. La selva tropical más grande del planeta almacena hasta 200.000 millones de toneladas de carbono y alberga miles de especies únicas. Sin embargo, la deforestación y la minería ilegal la amenazan cada día.
Durante la conferencia se impulsarán mecanismos para reconocer a la Amazonía como sujeto de derechos, una figura ya explorada en otros países sudamericanos. También se exigirá garantizar el derecho de las comunidades indígenas a la consulta previa, libre e informada, según el Convenio 169 de la OIT.

Las historias de los pueblos amazónicos estarán en el centro de la escena: en la Zona Verde, la sociedad civil compartirá sus proyectos y demandas; mientras que en la Zona Azul, los delegados negociarán compromisos formales que podrían redefinir la política ambiental de las próximas décadas.
Belém, laboratorio del futuro climático
Para recibir la COP30, Belém invirtió 1.300 millones de dólares en infraestructura, transporte y saneamiento, con el objetivo de convertir la ciudad en un ejemplo de sostenibilidad. Los proyectos incluyen sistemas de movilidad eléctrica, gestión de residuos y acceso a agua potable, marcando un legado más allá del evento.
En palabras de los organizadores, la COP30 no solo busca acuerdos, sino demostrar que la acción climática puede transformar territorios y reducir desigualdades.
Los próximos días estarán definidos por intensas negociaciones, discursos esperanzadores y una pregunta que resonará entre los líderes del planeta:
¿Podrá la humanidad frenar a tiempo el cambio climático desde el corazón verde del mundo?
Fuente: Infobae.