El año 2025 marcará un punto crítico para la humanidad: el calentamiento global ya supera los 1,5 °C y la desigualdad ambiental se agrava. En este contexto, la COP30 de Brasil se perfila como una de las cumbres más decisivas y contradictorias de la historia reciente. Entre discursos de sostenibilidad y vuelos privados, la reunión pondrá a prueba si el mundo está dispuesto a actuar con la urgencia que exige la crisis climática.
Un planeta en emergencia y una cumbre llena de contrastes
Brasil será escenario de la trigésima Conferencia de las Partes (COP30), en un momento en que la crisis climática golpea más fuerte que nunca. Sequías extremas, incendios incontrolables, huracanes atípicos y migraciones forzadas son ya parte del paisaje global.
Pero, como en toda COP, las contradicciones serán protagonistas: delegaciones de países empobrecidos que apenas contribuyen al calentamiento convivirán con representantes de los grandes contaminadores. Algunos llegarán navegando por el Amazonas, mientras otros aterrizarán en jets privados.
Detrás de los discursos sobre sostenibilidad, los lobbies petroleros —que suelen ser los grupos más numerosos y con mayor poder de influencia— volverán a ocupar los pasillos de negociación, frenando acuerdos que limiten el uso de combustibles fósiles.

El cambio climático más peligroso ya está en marcha
El planeta aumentó su temperatura media más de 0,4 °C en solo dos años, alcanzando un promedio de 1,6 °C por encima de los niveles preindustriales. Aunque el fenómeno de El Niño explica parte de esta subida, la magnitud desconcertó a la comunidad científica.
La reducción de aerosoles de los buques —partículas que antes reflejaban la luz solar— intensificó el calentamiento global, un efecto que el propio IPCC había subestimado.
Las consecuencias ya son visibles:
- Ecosistemas marinos colapsados, como los arrecifes de coral.
- Tormentas y sequías más extremas.
- Riesgo de un colapso de la circulación del Atlántico (AMOC) en las próximas décadas, lo que podría elevar los mares varios metros y desatar fenómenos meteorológicos extremos en Europa y América del Norte.
Los expertos advierten que ya hemos cruzado puntos de inflexión y que el margen de maniobra para evitar escenarios irreversibles se reduce rápidamente.
Qué se espera de la COP30
- Las metas de la COP30 giran en torno a dos ejes:
- Limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C.
Garantizar financiación climática real y suficiente.
A la fecha, solo 68 de los 195 países firmantes del Acuerdo de París han presentado sus nuevas Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC 3.0), que deben ser más ambiciosas que las anteriores. Sin estas actualizaciones, el objetivo de frenar el calentamiento será imposible.
En el plano económico, la COP29 de Bakú acordó un fondo de 300 000 millones de dólares anuales hasta 2035 para países vulnerables. Sin embargo, la cifra dista de los 1,3 billones prometidos y su implementación sigue sin calendario claro.
#POLÍTICA “El señor Trump está muy equivocado”, así inició su intervención el presidente Gustavo Petro (@petrogustavo) en la apertura de la plenaria de la COP30 en Brasil.
El mandatario colombiano cuestionó la ausencia de Estados Unidos en este evento, y el uso del CO2 para… pic.twitter.com/LRVMzSBcKc— ÚltimaHoraCaracol (@UltimaHoraCR) November 6, 2025
Las ausencias que pesan y las esperanzas que resisten
El retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París marca un golpe simbólico y político que deja a la COP30 sin la presencia del mayor emisor histórico de CO₂.
Aun así, ningún otro país ha seguido ese ejemplo, lo que mantiene viva la esperanza. China e India, aunque bajo observación, continúan dentro del marco multilateral, y la Unión Europea busca recuperar su liderazgo ambiental pese a su fragilidad política interna.
Cada COP, incluso las que parecen estancadas, tiene un valor innegable: poner el cambio climático en el centro del debate mundial y forzar a gobiernos y corporaciones a rendir cuentas, aunque los avances sean lentos.
Una oportunidad que no puede perderse
La COP30 llega en un punto de no retorno simbólico. Si no se concretan compromisos firmes en reducción de emisiones y financiación, la meta de los 2 °C también se desvanecerá, empujando al planeta hacia un futuro cada vez más hostil.
Brasil, con su Amazonia en el centro de la escena, será el espejo del dilema global: proteger lo que queda o rendirse a la inercia del beneficio inmediato.
El desafío será monumental, pero también lo es la responsabilidad. Porque esta cumbre, por incierta que parezca, podría ser la última oportunidad de corregir el rumbo antes de que el cambio climático se vuelva incontrolable.
Fuente: Infobae.