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Ciencia

Caminar descalzo en casa: más beneficioso de lo que imaginás

Aunque parece un gesto simple, quitarse el calzado al llegar al hogar tiene razones científicas, culturales y hasta espirituales. Esta costumbre milenaria volvió a cobrar fuerza en tiempos recientes
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Es una práctica que en muchas culturas es tan habitual como cerrar la puerta con llave. Sin embargo, en otras partes del mundo todavía se debate si es necesario o no. ¿Qué hay detrás del acto de quitarse los zapatos al cruzar el umbral de casa? Más allá de la comodidad, hay argumentos sólidos —y sorprendentes— para adoptar esta costumbre.

Zapatos sucios, casa contaminada

Sacarse Los Zapatos
© Pesce Huang – Unsplash

Durante el día, nuestros zapatos entran en contacto con todo tipo de superficies contaminadas: calles, baños públicos, medios de transporte, parques y más. Lo que traemos adherido en la suela, sin notarlo, llega a casa con nosotros.

Un estudio de 2017 reveló que el 26,4% de las suelas analizadas contenían Clostridium difficile, una bacteria resistente y peligrosa. Otro informe del microbiólogo Charles Gerba, de la Universidad de Arizona, mostró que en solo dos semanas, un par de zapatos puede acumular más de 421.000 bacterias.

Aunque los expertos aclaran que para la mayoría de las personas sanas el riesgo de enfermedad es bajo, el panorama cambia en hogares con bebés o personas inmunocomprometidas, donde la precaución cobra mucho más sentido.

Una tradición milenaria con raíces culturales profundas

Los Beneficios De Estar Sin Zapatos En Casa
© David Lezcano – Unsplash

Más allá de la ciencia, quitarse los zapatos antes de entrar a casa también tiene significados culturales y espirituales. En muchas religiones, como el budismo, hinduismo e islam, estar descalzo es un gesto de respeto, pureza y humildad. En templos y casas, es habitual dejar el calzado fuera como muestra de reverencia.

En países asiáticos como Japón o China, esta costumbre está ligada además a factores prácticos: las casas tradicionales se diseñaban con pisos bajos y alfombrados, lo que hacía necesario mantenerlos limpios. Además, en muchos de estos hogares se suele comer o sentarse en el suelo, reforzando la necesidad de evitar traer suciedad desde el exterior.

Un gesto simple que dice mucho más de lo que parece

Hoy, con una mayor conciencia sobre la higiene del hogar y la influencia del entorno en la salud, cada vez más personas adoptan esta práctica. No solo ayuda a mantener el ambiente limpio, sino que también marca simbólicamente la transición entre el mundo exterior y el espacio íntimo del hogar.

Ya sea por razones de salud, por tradición o por bienestar emocional, quitarse los zapatos al llegar a casa puede ser más que una costumbre: es un pequeño ritual diario que comunica respeto, orden y conexión con el espacio personal.

[Fuente: Diario Uno]

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