China, líder mundial en energías renovables, enfrenta un desafío inesperado: a pesar de su impresionante capacidad instalada de energía solar y su rápido crecimiento en almacenamiento con baterías de iones de litio, gran parte de esta infraestructura está subutilizada.
Un crecimiento impresionante pero desaprovechado
China ha avanzado rápidamente en la instalación de energía solar y eólica, alcanzando cifras récord en generación y almacenamiento. Sin embargo, a pesar de contar con 44 GW de capacidad de almacenamiento, la mayoría de estas baterías funcionan solo esporádicamente, mientras que las centrales térmicas, especialmente las de carbón, continúan siendo la principal fuente de energía durante los picos de demanda.
La raíz del problema parece estar en los incentivos del gobierno chino, que promueven la construcción de infraestructuras de almacenamiento, pero no fomentan su uso efectivo. Muchos parques eólicos y solares construyen sistemas de almacenamiento simplemente para cumplir con los requisitos y recibir ayudas, pero no los utilizan al máximo de su capacidad.
¿La solución? Reformas en el mercado eléctrico
Para aprovechar mejor su capacidad de almacenamiento, China podría necesitar reformar su mercado eléctrico. Introducir precios variables para la electricidad a lo largo del día podría incentivar el uso de baterías en lugar de recurrir a centrales térmicas. A largo plazo, una mayor dependencia de las baterías para gestionar la energía renovable sería esencial para evitar problemas en una red eléctrica diseñada para funcionar las 24 horas del día.
Si China no logra maximizar el uso de su vasto parque de baterías, corre el riesgo de enfrentar serios desafíos en la gestión de su red eléctrica. El país tiene la capacidad de liderar la transición energética global, pero para hacerlo, debe asegurar que su infraestructura no solo esté instalada, sino que también esté plenamente operativa y optimizada.