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Tecnología

Una nueva herramienta digital te permite ver como era el terreno de tu casa hace millones de años

La herramienta permite rastrear cómo cambió la latitud de cualquier punto del planeta a lo largo de la historia de la Tierra.
Por Ellyn Lapointe Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Hace millones de años, el lugar donde estás ahora se encontraba en una latitud completamente distinta. Tu propio patio recorrió miles de kilómetros hasta llegar a su posición actual, y gracias a una nueva herramienta digital ahora es posible reconstruir ese viaje a lo largo de la historia del planeta.

Un equipo internacional de científicos de la Tierra, liderado por Douwe van Hinsbergen, profesor de tectónica global y paleogeografía en la Universidad de Utrecht, en Países Bajos, desarrolló un sitio web que permite introducir cualquier ubicación del mundo y ver cómo cambió su latitud durante los últimos 320 millones de años. El sitio, llamado paleolatitude.org, se basa en el Modelo de Paleogeografía de Utrecht, que reconstruye el movimiento de las placas tectónicas desde la época del supercontinente Pangea.

“Nos llevó 10 años y mucho trabajo técnico lograrlo”, explicó van Hinsbergen a Gizmodo. Su objetivo es que esta herramienta accesible no solo despierte el interés por la paleogeografía, sino que también contribuya a investigaciones en distintos campos.

Una vez que ingresas una ubicación en paleolatitude.org, aparece un gráfico en el lado izquierdo de la pantalla que muestra los cambios de latitud (en el eje vertical) a lo largo de millones de años (indicados como “edad (Ma)” en el eje horizontal). Siguiendo la línea azul, se puede observar cómo ese punto se desplazó hacia el norte o el sur a lo largo del tiempo. Eso sí, la herramienta no muestra cambios de longitud (es decir, movimientos de este a oeste) ni incluye una animación del desplazamiento global, algo que habría sido un buen complemento.

Continentes en movimiento

Entre hace aproximadamente 320 y 200 millones de años, el continente norteamericano estaba unido a África, Sudamérica y Europa, formando un único supercontinente conocido como Pangea. Luego, una gran fractura en tres direcciones separó estas masas terrestres, generando una zona de rift volcánico que liberó potentes erupciones a medida que el magma ascendía por la corteza debilitada.

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© Fabian.S – shutterstock

Estas erupciones expulsaron cenizas y material volcánico mientras los continentes se separaban, y los espacios que se abrían entre ellos dieron origen a la cuenca del océano Atlántico. Con el paso de millones de años, los continentes continuaron alejándose, desplazándose y adoptando la configuración del mundo actual.

Hace una década, van Hinsbergen y su equipo desarrollaron una reconstrucción tectónica de las principales placas, pero no incluía regiones altamente deformadas entre ellas, como el Caribe, el Himalaya o el Mediterráneo. Estas zonas son “restos de placas que alguna vez existieron en la superficie terrestre pero que se hundieron en el manto”, explicó el científico.

“Mis colegas y yo reconstruimos todas esas regiones con enorme detalle”, señaló. El resultado es un modelo global más preciso que permitirá a los investigadores vincular rocas con las placas en las que se formaron originalmente, incluso si esas placas ya no existen. También permitirá seguir el recorrido latitudinal de esas rocas a lo largo de millones de años.

Una herramienta para múltiples disciplinas

Esta herramienta será especialmente útil para los paleoclimatólogos, científicos que reconstruyen los climas antiguos de la Tierra. Muchos lo hacen analizando muestras geológicas, pero como la latitud determina el ángulo de incidencia de los rayos solares necesitan saber dónde se encontraban esas rocas en el pasado.

Por ejemplo, geocientíficos de Utrecht están estudiando formaciones geológicas de 245 millones de años en los Países Bajos que sugieren un clima similar al actual Golfo Pérsico, con desiertos junto a mares tropicales.

“¿Significa eso que el clima global cambió drásticamente en los últimos 250 millones de años y se volvió más frío? ¿O que los Países Bajos estaban ubicados donde hoy está el mar Rojo o el Golfo Pérsico?”, planteó van Hinsbergen. “Si observas la latitud, verás que entonces estábamos a la altura del Golfo Pérsico”.

La herramienta también ayudará a los paleontólogos a entender cómo evolucionó la biodiversidad en distintas latitudes y, por lo tanto, en diferentes climas, a lo largo de la historia del planeta. Por ejemplo, al analizar el registro fósil con esta herramienta, se podría identificar qué latitudes se volvieron inhabitables y cuáles funcionaron como refugios tras eventos de extinción masiva, según explicó la paleontóloga Emilia Jarochowska, quien participó en el desarrollo del sitio.

A futuro, van Hinsbergen espera crear mapas que muestren dónde vivieron antiguamente distintas especies fósiles en relación con los continentes en movimiento, y cómo cambiaron sus distribuciones a través de distintas latitudes y zonas climáticas. A medida que su equipo continúe perfeccionando estas herramientas, la historia profunda de la Tierra podrá reconstruirse con un nivel de detalle cada vez mayor.

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