Desde hace tiempo, la ciencia reconoce la posibilidad (remota, pero posibilidad al fin y al cabo) de que nuestro planeta acabe chocando fatalmente con Mercurio. Un nuevo estudio ha descartado esa desafortunada eventualidad para unos cuantos millones de años.

Imaginar un choque entre la Tierra y Mercurio u otro de los planetas que componen nuestro Sistema Solar parece ciencia-ficciĂłn de la mĂĄs desbocada. Sin embargo, la posibilidad es real. Aunque parezca ordenado, nuestro sistema solar es una caĂłtica coreografĂ­a de planetas y otros objetos cuyas Ăłrbitas no estĂĄn del todo claras a muy largo plazo.

El problema es una cuestiĂłn de excentricidad. La Ăłrbita de la Tierra tiene una excentricidad muy baja (0.0167). Mercurio, sin embargo, tiene una excentricidad mĂĄs elevada (0.2056). En otras palabras, su trayectoria traza una Ăłrbita mĂĄs ovalada alrededor del sol.

Esta excentricidad podrĂ­a hacer que en un futuro, JĂșpiter acabe alterando la Ăłrbita del pequeño planeta lo suficiente como para que choque con la Tierra o desestabilice a su vez a Venus o a Marte con consecuencias imprevisibles.

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Determinar estos desequilibrios es una cuestiĂłn de estadĂ­stica, y para hacer cĂĄlculos hay pocas cosas mejores que un superordenador Cray. El fĂ­sico Richard Zeebe ha aprovechado la cesiĂłn temporal de uno de estos ordenadores a la Universidad de Hawai para ejecutar 1.600 veces una simulaciĂłn del Sistema Solar variando la posiciĂłn de Mercurio en cada una de ellas.

El resultado, recién publicado en la revista The Astrophysical Journal indica que no hay posibilidad de colisión en los próximos 5.000 millones de años. Parece un margen bastante razonable.

Sin embargo, no todo pinta perfecto para la relación entre Mercurio y nuestro planeta. El astrónomo francés Jacques Laskar ha criticado el estudio explicando que él y un colega suyo ejecutaron 2.051 simulaciones en 2009, y existe una posibilidad del 1% de que ambos planetas choquen de aquí a unos miles de millones de años. Es un futuro incierto mås que viene a sumarse a la lista de futuros inciertos para nuestro pequeño planeta azul pålido. [The Astrophysical Journal vía Science]

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