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Ciencia

Científicos de Cambridge logran crear sangre en el laboratorio sin modificar genes: un avance que podría cambiar la medicina

Investigadores del Instituto Gurdon de la Universidad de Cambridge observaron cómo modelos de embriones humanos formados con células madre generaron sangre por sí mismos. El hallazgo, publicado en Cell Reports, ofrece una nueva vía para estudiar enfermedades hematológicas y diseñar terapias personalizadas.
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Cuando la sangre “nació” en una placa de laboratorio

El 13.º día de cultivo, algo inesperado tiñó de rojo los recipientes del laboratorio de Cambridge.
Las células madre humanas que los científicos habían dispuesto para un experimento comenzaron a producir sangre por sí solas, sin intervención genética ni estímulos químicos externos.

“Fue un momento emocionante cuando vimos el color rojo a simple vista”, relató Jitesh Neupane, primer autor del trabajo, publicado en la revista Cell Reports.
El fenómeno se dio dentro de diminutas estructuras llamadas hematoides, un nuevo modelo de embrión humano capaz de reproducir las primeras etapas del desarrollo fetal y, sorprendentemente, generar sus propias células sanguíneas.


Qué son los hematoides y por qué cambian las reglas

Los hematoides surgen a partir de células madre pluripotentes humanas, que pueden transformarse en cualquier tipo de tejido. En apenas dos días de cultivo, los investigadores observaron cómo se organizaban las tres capas germinales —la base de todos los órganos y sistemas del cuerpo—.

A los ocho días, algunos mostraban células cardíacas latiendo, y para el día trece el rojo de la sangre se volvió visible al microscopio (y al ojo humano).
Los análisis confirmaron que se trataba de células madre hematopoyéticas, las mismas que en un embrión real dan origen a glóbulos rojos, glóbulos blancos y linfocitos T.

El modelo alcanza un desarrollo equivalente al de un embrión humano de cuatro a cinco semanas, un punto crítico donde se forma la segunda ola de producción de sangre fetal.
Y lo hace sin manipular genes ni añadir proteínas de crecimiento.
“Los hematoides capturan de forma natural la segunda ola del desarrollo sanguíneo”, explicó la doctora Geraldine Jowett, coautora del estudio.


Un laboratorio que imita el comienzo de la vida

El proyecto, liderado por el profesor Azim Surani en el Instituto Gurdon de Cambridge, fue diseñado para responder una pregunta clave:
¿cómo y cuándo empieza a producirse la sangre humana?

Hasta ahora, observar ese proceso era prácticamente imposible, porque ocurre durante las primeras semanas del desarrollo embrionario, antes incluso de la implantación en el útero.
Los hematoides reproducen ese entorno con precisión, lo que permite a los científicos presenciar la formación espontánea de sangre fuera del cuerpo humano.

El avance, ya patentado por Cambridge Enterprise, no solo representa una hazaña biológica, sino también una herramienta para la medicina regenerativa y la investigación de enfermedades hematológicas.


Siete posibles aplicaciones del descubrimiento

  1. Modelar enfermedades de la sangre, como leucemia o anemia congénita, sin recurrir a pruebas invasivas.

  2. Evaluar medicamentos y detectar toxicidades antes de los ensayos clínicos.

  3. Desarrollar terapias personalizadas, usando células madre del propio paciente.

  4. Estudiar el sistema inmunitario y cómo se originan las células defensivas.

  5. Investigar trastornos genéticos hereditarios con precisión embrionaria.

  6. Optimizar la compatibilidad para transfusiones y trasplantes.

  7. Reducir la dependencia de donaciones de sangre, abriendo la puerta a su producción controlada en laboratorio.

Científicos de Cambridge logran crear sangre en el laboratorio sin modificar genes: un avance que podría cambiar la medicina
© FreePik

Implicancias éticas y límites del modelo

A diferencia de un embrión real, los hematoides no incluyen placenta ni saco vitelino, por lo que no pueden desarrollarse hasta convertirse en un organismo completo.
Su crecimiento se detiene naturalmente antes de las etapas de implantación.
El experimento fue revisado por un comité ético de Cambridge y cumple las normas internacionales sobre el uso de células madre.

“Este modelo aún está en una fase temprana, pero su potencial es enorme”, señaló Surani.
Los investigadores destacan que, en el futuro, los hematoides podrían revolucionar la investigación biomédica, permitiendo estudiar enfermedades o probar fármacos sin recurrir a experimentación directa en humanos.


Una nueva frontera para la biomedicina

Por primera vez, la ciencia ha demostrado que la sangre puede “autogenerarse” en el laboratorio.
El color rojo que apareció en esas diminutas estructuras no solo simboliza el inicio de un flujo vital, sino también un cambio profundo en la manera de entender el desarrollo humano.

Si el hallazgo se valida en nuevos estudios, podría marcar el comienzo de una era en la que crear sangre a partir de nuestras propias células deje de ser una promesa… y se convierta en un recurso clínico real.

Fuente: Infobae.

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