Screenshot: YouTube

Ocurrió en un instituto de investigación biomédica en Texas, y aunque el final no fue el esperado por muchos, lo ocurrido es una muestra del increíble ingenio animal. Un grupo de mandriles llevó a cabo un “plan” brillante de escape cooperando entre ellos. Y lo lograron. Esta fue la secuencia.

La huida tuvo lugar el pasado fin de semana en el Instituto de Investigación Biomédica de Texas (TBRI) en San Antonio, y fue posible gracias al uso inteligente de un barril azul de 200 litros. Y no, no se escondieron en él. Los “fugitivos” lo utilizaron como una escalera para ayudarles a escalar las paredes del recinto.

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Al parecer, las miembros de la instalación, la cual alberga a casi 1.100 babuinos, se dieron cuenta del intento de fuga el sábado por la tarde, luego dedujeron que un equipo de mandriles había rodado uno de los barriles del recinto contra el costado de sus paredes perimetrales, usándolo a modo de escapada.

Se supone que estos barriles, que se introdujeron en el recinto hace varios meses, debían servir como un “elemento de enriquecimiento”, fomentando el instinto y el comportamiento de alimentación de los animales, liberando comida cuando los mandriles rodaban los objetos. Sin embargo, es posible que al final avivara algo más que solo el apetito por los refrigerios. Según el TBRI:

Son animales muy inteligentes. Realmente no sabemos cómo levantaron el barril, pero de alguna manera se puso de pie y resultó estar justo en el lugar correcto lo suficientemente cerca de la pared del recinto para que el mandril fuera capaz de saltar encima y luego saltar fuera. Creemos que se debe a su inclinación natural por llegar al siguiente punto más alto para escalar.

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Durante el incidente, cuatro mandriles usaron la improvisada escalera para escalar las paredes del recinto, las cuales se inclinan hacia adentro para evitar la escalada sin ayuda. Una vez que los monos llegaron a la cima, parece que uno de ellos tuvo dudas, volviendo voluntariamente al recinto.

Los otros tres fugitivos no tuvieron dudas, y finalmente rompieron una segunda barrera menos imponente (una valla perimetral alrededor del instituto) hasta llegar a las carreteras locales, donde sorprendieron a los conductores que pasaban a su paso.

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Tras una persecución de unos 20 minutos, el equipo de recuperación de animales de TBRI logró capturar a los tres mandriles de vuelta a la instalación, confirmando que todos estaban ilesos durante lo que fue catalogado como un “incidente único”.

La instalación también aclaró que las máscaras usadas por los animales para el rescate debían proteger a los mandriles de las enfermedades humanas, y no al revés, ya que “los animales involucrados en el incidente no están actualmente involucrados en ninguna investigación médica en curso”. [Newsweek]