En los suelos de la península ibérica habita una hormiga que acaba de romper las reglas de la biología. Lo que parecía un insecto más entre las cientos de especies presentes en España terminó revelando un mecanismo insólito: la capacidad de clonar individuos de otra especie distinta. Un hallazgo inesperado que los científicos bautizaron como xenoparidad y que, de confirmarse en más contextos, podría reescribir cómo entendemos la reproducción en el reino animal.
Una anomalía escondida en las colonias

España alberga unas 300 especies de hormigas, pero ninguna había protagonizado un hallazgo tan desconcertante como este. Un equipo internacional de científicos, liderado por el Instituto de Ciencia Evolutiva de Montpellier, la Universidad de Copenhague y la Escuela Práctica de Altos Estudios de París, encontró en colonias de Messor ibericus algo que descoloca por completo a la biología: obreras con ADN prácticamente idéntico al de otra especie, Messor structor.
El hallazgo, publicado en Nature, no se trató de un error de clasificación ni de un cruce casual. Los investigadores comprobaron que las reinas de M. ibericus eran capaces de producir machos que, genéticamente, pertenecían a la otra especie. Un proceso que rompe los esquemas sobre cómo entendemos la reproducción animal.
El mecanismo secreto: la espermateca

La clave está en un órgano diminuto pero esencial: la espermateca, donde la reina almacena el esperma tras la cópula. En vez de utilizarlo para fecundar de manera convencional, la reina de M. ibericus parece “activar” el ADN de M. structor y generar con él copias completas de machos.
El resultado: clones biológicos de otra especie nacidos en una colonia donde esa especie ni siquiera existe. Los investigadores bautizaron este fenómeno como xenoparidad, un proceso sin precedentes documentados en el reino animal.
Lo sorprendente es que este mecanismo fue detectado incluso en lugares tan alejados del hábitat natural de M. structor como Sicilia, a más de 1.000 kilómetros de sus poblaciones habituales en Europa oriental.
Una estrategia de supervivencia… con riesgos

¿Por qué una especie desarrollaría algo tan extraño? La explicación más probable es que se trate de una estrategia de supervivencia. Al producir machos híbridos y obreros adicionales, la colonia asegura fuerza de trabajo para recolectar alimento, ampliar el nido y resistir en entornos hostiles.
Pero no todo es ventaja. Este mestizaje implica también costes sociales y genéticos. Las interacciones entre individuos clonados y los nativos no siempre son fluidas, y la diversidad genética de la colonia puede verse comprometida, con riesgos a largo plazo para su estabilidad.
Lo que significa para la biología
Para Jonathan Romiguier, uno de los líderes de la investigación, el hallazgo es “una domesticación de otra especie y de su genoma”. En otras palabras, M. ibericus no solo convive con otra especie, sino que utiliza su ADN como si fuera suyo.
El descubrimiento abre preguntas profundas:
- ¿Es este un caso aislado o podría haber otros insectos capaces de clonar especies vecinas?
- ¿Qué implicaciones evolutivas tiene incorporar ADN ajeno en una colonia propia?
- ¿Estamos ante un mecanismo transitorio o una nueva forma de reproducción establecida?
Por ahora, lo único claro es que la biología no había contemplado una excepción así. La “xenoparidad” no solo enriquece nuestro conocimiento sobre las hormigas, sino que reescribe lo que creíamos posible en la reproducción de los animales.