Probablemente la elección de un vehículo de transmisión automática sea la preferida para aquellos que están empezando a conducir. La razón es simple: es mucho más sencillo que los automóviles manuales. Sin embargo, esto no significa que no tenga sus trucos.

Los chicos de Engineering Explained lo cuentan en una pieza donde desgranan cinco malos hábitos a tener en cuenta cuando nos hacemos por primera vez con un coche automático, sobre todo para tener una experiencia de conducción segura y ahorrar en combustible, entre otras cosas.

En el primero de ellos nos explican que jamás debemos ir cuesta abajo en neutral, mientras estamos en punto muerto. Se trata de uno de los errores más comunes cometidos por los conductores novatos. Muchos creen que hacerlo es mejor debido a la economía de combustible. Sin embargo, esto no es realmente así. Cuando vas cuesta abajo aunque sea por un segundo, y luego cuesta arriba otra vez, estar en punto muerto no te permite ahorrar combustible.

Es importante tener en cuenta que cuando te mueves en punto muerto el motor está al ralentí, es decir, el mismo estado del motor que cuando está inactivo en una carretera donde no se está moviendo. Esto significa que la cantidad de gas que se consume es básicamente la misma, y ​​por tanto, no estás ahorrando ninguna cantidad de combustible.

Además, está la seguridad de por medio. Durante el tiempo que está en punto muerto no tienes el control del vehículo. Esto significa que tu tiempo de reacción se retrasa.

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El segundo punto habla de detenerse al cambiar de dirección. Siempre que conduzcas un vehículo de transmisión automática debes tomarte el tiempo para pararte por completo antes de cambiar de unidad a marcha atrás o al revés.

¿Por qué? Esto se debe a que para detener el vehículo, no estás utilizando la transmisión. Más bien estás utilizando los frenos. Por tanto, deja que los frenos hagan el trabajo de detener el automóvil ya que esto no es una función de la transmisión.

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Cambio automático seccionado
Imagen: Benutzer:Ralf Pfeifer (CC BY-SA 3.0)

Tercer punto: jamás “lancemos” el vehículo. Esto hace referencia a la aceleración repentina de tu auto mientras estás en punto muerto, similar a lo que se hace en las carreras de resistencia. Para lanzar un vehículo, aceleras el motor mientras está en punto muerto y cambias cuando llega el momento de avanzar.

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En coches automáticos debes evitar este tipo de inicio al conducir, ya que acelera el desgaste de varios componentes principales. Pueden ser complicados de reparar y, lo que es peor, extremadamente caros. Además, puedes causar deslizamiento de embragues. Básicamente, al iniciar así estás ejerciendo más esfuerzo en la transmisión. Esto crea fricción y, por tanto, afectará negativamente a los engranajes del vehículo.

Cuarto punto: jamás pongas el auto en punto muerto en un semáforo (no va a ahorrar combustible). Cuando te encuentras en un semáforo, los conductores con transmisión automática pueden pensar que lo mejor es poner el equipo en punto muerto. Lo más probable es que pienses que esto pondrá menos tensión en la transmisión.

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Resulta que no. De hecho, situar el coche en punto muerto puede ocasionar daños a la transmisión, lo que lo hace fácilmente propenso al desgaste. Además, cuando la luz se vuelve verde podrías terminar olvidando que todavía está en punto muerto. Si ocurre esto acelerarás el motor, pero el automóvil no se moverá y, a su vez, se creará más fricción al mismo tiempo que desperdiciarás combustible.

Quinto y último punto: jamás cambiar a la posición de parking (P), la que se utiliza para bloquear la transmisión al dejar el coche estacionado con seguridad, antes de que esté totalmente detenido. Aunque algunos vehículos ni siquiera permiten hacer esto, debe quedar claro que nunca hay que hacerlo. Puede dañar o romper el pasador de bloqueo que se usa para evitar que la transmisión se ejecute. [Engineering Explained]