Construir tu propio PC puede ser convertirse en una tarea titánica, pero tiene sus recompensas. Por un lado, suele ser más barato y más efectivo que comprar uno ya ensamblado. Por otro, el producto resultante es tuyo y sólo tuyo, a tu medida. Esta guía explica, paso a paso, cómo hacerlo.

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Esta guía se compone de 5 partes, hoy publicamos la primera. A lo largo de los próximos días iremos publicando las 4 restantes. Cada entrega explicará en detalle un paso concreto en el largo proceso de construir tu propio PC. Desde los distintos componentes, el tema que nos ocupa hoy, a cómo comprarlos y cómo combinarlos entre sí para dar lugar a la máquina perfecta, pasando también por procesos como instalar el sistema operativo y ponerlo todo a punto. Vamos allá.

Escoge tu tipo de PC

De acuerdo, hemos hecho (un poco) de trampa. Aunque sí, generalmente construir tu propio PC suele ser más barato que comprarlo directamente a un fabricante hay una excepción: la gama baja. Si estás pensando en construir un PC con un presupuesto aproximado de en torno a los $100-$200-$300 dólares, mejor para de leer y compra cualquiera de las alternativas que hay en el mercado como el HP Stream Mini, por ejemplo. El producto resultante será más pequeño, normalmente más fiable y además tendrá garantía, si se estropea puedes devolverlo.

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Es una opción completamente personal, con todo, pero el consejo general pasa por plantearse construir tu propio PC si de verdad queremos una buena máquina y el presupuesto comienza en los $400 o $500 dólares/euros. Ahí compensa de manera absoluta.

Para simplificarlo, vamos a dividir el tipo de perfil a la hora de construir un PC en 3, muy simples:

  • El básico, pero potente: Para presupuestos entre los $400 y los $700 dólares. Si es para un uso normal (ofimática, navegar en webs), probablemente sea como matar moscas a cañonazos, aunque te aseguras que el ordenador va a funcionar de manera impecable incluso varios años después de la compra. Si es para juegos, podrás ejecutar la mayoría de juegos actuales al máximo sin mucho problema.
  • El intermedio, la cosa se pone seria: El rango aquí se mueve entre los $700 y los $1100 dólares/euros. Aquí vamos entrando en materia, los juegos se pueden ejecutar todos al máximo (salvo excepciones absurdas y extremos como dobles monitores 4K, por ejemplo) y se pueden realizar pequeñas tareas de edición de vídeo, fotografía y virtualización, por ejemplo. Aviso: esto es la definición de ordenador muy potente para una gran mayoría, y es correcto, pero no es el último paso en la escala.
  • El avanzado, la bestia parda: de $1100 dólares/euros en adelante, hasta los $4000, aproximadamente. Para tareas de edición de vídeo y los que quieran jugarlo todo al máximo con una ración extra de fps y a 4K. No hay mejor experiencia en videojuegos que esta, pero por supuesto se paga.

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Anatomía de un PC: qué partes necesitas

Una vez localizado mínimamente el rango de precio en el que queremos movernos toca saber qué partes exactamente hay que comprar. No son muchas, pero algunas son esenciales y otras opcionales, como un lector de DVD o una memoria SSD:

  • El procesador: es el “cerebro” de nuestra pequeña creación, su alma. Cuanto mejores son más tareas pueden realizar de manera simultánea. Lo mejor, con todo, es ir estudiando caso por caso según el uso. Un i7 de Intel puede marcar toda una diferencia editando vídeo, por ejemplo, pero no notarse tanto si va a usarse para juegos. Las dos marcas de referencia aquí son Intel y AMD.
  • La RAM: Almacena información a corto plazo, especialmente de las aplicaciones activas. Una RAM mejor implica que podrás ejecutar más programas al mismo tiempo sin que al equipo le entre tos o notes tirones.
  • La tarjeta gráfica: Es un procesador destinado exclusivamente a manejar el apartado gráfico. Si vas a jugar, te interesa dejar un buen pico del presupuesto aquí.
  • El Disco Duro: Almacenamiento. Cuanto más, mejor (pero más caro). Más abajo se explica sobre la opción de los discos de estado sólido SSD.
  • La placa base: es “el nido” de todo el sistema, donde se montan y ensamblan los distintos componentes y la responsable de estos se hablen entre sí.
  • La fuente de alimentación: se encarga de moderar y de administrar el voltaje que circula por la placa y los distintos componentes. Cuanto más avanzados sean estos, necesitaremos una fuente mejor.
  • Ventilador: disipa el calor del procesador, con el ventilador suele venir uno, de stock, pero a menudo son una castaña, mejor invertir en uno bueno si no es muy caro (unos $30 dólares)
  • La caja: el envoltorio y probablemente el toque más personal de todo el invento, las hay de muchos tipos y precios.

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Opcional:

  • Lector de DVD/BluRay: en plena era de Steam y tiendas digitales cada vez tienen menos sentidos pero es posible que a alguno le interese.
  • Disco duro SSD: son más rápidos que los discos duros tradicionales, pero también más caros. Con todo, los disco tradicionales suponen un cuello de botella en el rendimiento de muchos equipos y probablemente uno de los principales ítems en los que merece la pena invertir un extra. Las aplicaciones cargan más rápido y los tiempos de carga en los juegos se reducen.
  • Refrigeración líquida: Es una alternativa a la refrigeración por ventilador más tradicional. Tiene sus pros y sus contras.

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En total son unos 8 ítems en total que, a modo de checklist, necesitamos anotar, comprar y reunir para comenzar a construir el PC. Hay una cantidad suficiente de fabricantes, modelos y especificaciones como para marear a cualquiera así que no pueden mezclarse aleatoriamente unos con otros. Lo mejor, si no somos expertos, es partir de configuraciones ya establecidas y que sabemos que van a funcionar. Discutiremos las mejores en la siguiente parte.

Herramientas y otras consideraciones

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Montar el PC puede convertirse en una tarea tediosa que, como todo requiere su paciencia. Ese es probablemente el mejor consejo que necesitas a la hora de afrontar la tarea. Paciencia. La mayoría de piezas requieren ensamblarse con cuidado, los componentes ser comprados verificando que es eso exactamente lo que queremos comprar y no otra cosa.

Y en ocasiones, como veremos, también es posible que cuando hayamos colocado cada pieza en su lugar y comience a sonar la novena sinfonía de Beethoven en algún lugar imaginario apretemos el botón y... no ocurra absolutamente nada. Ocurre. No pasa nada. Es normal, es el precio de seguir el camino menos concurrido: más satisfacción, pero también más contratiempos.

Por lo demás, será útil disponer de una buena caja de destornilladores pequeños (puede comprarse por Internet o en cualquier ferretería) y masilla térmica para el momento en el que nos toque colocar el procesador sobre la placa madre.

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¿Y cómo me compro todo esto?

Cómo comprar, dónde, y cómo combinar cada uno de esos componentes es lo que veremos en la siguiente entrega.

Foto de apertura: Oleksandr Lysenko/Shutterstock

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