Las polillas son más que un simple fastidio: pueden dañar silenciosamente objetos valiosos y propagarse con rapidez si no se detectan a tiempo. Aunque no implican un riesgo directo para la salud, su presencia suele ser señal de un ambiente favorable para su desarrollo. A continuación, exploramos las razones de su aparición y las estrategias más eficaces para prevenirlas y eliminarlas.
Por qué las polillas eligen tu casa
Las polillas, como otras plagas urbanas, tienen sus preferencias. Les encantan los rincones húmedos, oscuros y poco ventilados. Aunque solemos asociarlas a la ropa, también pueden alojarse en libros, papeles, alfombras o cualquier otro material orgánico que puedan consumir.

Existen dos tipos principales:
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Las polillas de la ropa (orden Lepidoptera), que se arrastran por paredes y armarios.
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Los pececillos de plata (orden Zygentoma), similares a cucarachas pequeñas, que habitan entre libros y objetos de papel.
Ambos prosperan en espacios mal ventilados y con alta humedad. Zonas como baños, dormitorios cerrados o trasteros con cajas viejas son sus preferidas. La acumulación de polvo, restos de pelo, moho o papel envejecido les proporciona alimento y refugio.
Claves para eliminarlas (y evitar su regreso)
El control de la humedad es la prioridad absoluta. Ventilar diariamente, permitir que la luz natural entre y evitar fugas de agua es esencial. Comprueba techos, cañerías y cualquier rincón propenso a humedecerse.
Además, una buena limpieza regular es tu mejor aliada. Aspira alfombras, limpia armarios con lejía diluida y desecha materiales viejos como periódicos, revistas o ropa guardada en mal estado. También puedes utilizar selladores de cemento para tapar grietas, evitando el uso de silicona que puede degradarse con el tiempo.

En cuanto a soluciones rápidas, el alcohol etílico puede ayudarte si aplicas en zonas afectadas. Para prevenir nuevas visitas, se recomienda colocar en armarios clavos de olor, hojas de laurel o pastillas de alcanfor. Aunque su eficacia es limitada, pueden actuar como complemento.
Para espacios propensos a humedad, como debajo del fregadero o en armarios, es útil disponer de recipientes antimoho y antihumedad, disponibles en supermercados y tiendas de limpieza.
¿Infestación fuera de control? Hora de llamar a profesionales
Si tras aplicar estos métodos la plaga persiste o se ha extendido demasiado, lo mejor es contactar con un servicio especializado en control de plagas. Cuentan con herramientas y productos adecuados para erradicar el problema de raíz, sin poner en riesgo tu salud ni la de los tuyos.
Actuar rápido es clave: cuanto antes detectes su presencia, más fácil será devolverle a tu hogar la tranquilidad que merece.
Fuente: Meteored.