En septiembre de 2022, la NASA deliberadamente hizo chocar a una nave espacial contra un asteroide, alterando exitosamente la trayectoria de la roca espacial. El empujón orbital demostró una técnica para desviar asteroides que podría ser útil si una roca enorme se dirigiera hacia la Tierra. Pero resulta que desviar a un asteroide potencialmente riesgoso no lo es todo.
Impactar contra un asteroide solo para desviarlo podría hacer que su curso cambiara y pusiera en riesgo a la Tierra, con lo que solo se estaría postergando el impacto que destrozaría parte del planeta, según un nuevo trabajo presentado por investigadores en el Congreso de Ciencias Europlanet de la semana pasada, realizado en Helsinki, Finlandia. Los hallazgos sugieren que chocar indiscriminadamente contra el asteroide envía a la roca espacial a través de un hoyo gravitacional, que es una pequeña región del espacio en la que la gravedad de un planeta puede alterar la órbita de un asteroide que está de paso.
“Si un asteroide pasara por uno de estos hoyos, su movimiento por el sistema solar podría enviarlo en una trayectoria que lo haría chocar contra la Tierra en el futuro”, declaró Rahil Makadia, investigador de la NASA en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, a cargo de presentar los hallazgos.
En el punto justo
La misión DART (Double Asteroid Redirection Test) de la NASA chocó contra la pequeña luna asteroide Dimorphos para cambiar su trayectoria en su órbita en torno a una roca más grande, Didymos. No era un par de asteroides que representase riesgo para la Tierra, y tampoco lo era alterar la trayectoria de Dimorphos. El impacto de la nave espacial alteró la trayectoria de Dimorphos en unos 32 minutos, demostrando exitosamente que el impacto cinético es una técnica de defensa planetaria.
Si hubiera un asteroide cuyo curso amenaza a la Tierra, entonces hay que tomar en cuenta su trayectoria después del impacto, según este nuevo trabajo de investigación. En lugar de chocar contra un asteroide en cualquier lugar, los investigadores sugieren que hay que apuntar al mejor. Con datos de la misión DART, el equipo desarrolló una técnica computarizada para mapear puntos sobre la superficie de un asteroide donde sea menor la probabilidad de enviar a la roca espacial hacia un hoyo gravitacional.
Para buscar dónde es el mejor lugar, un equipo de defensa planetaria necesita recoger datos sobre la forma del objeto, su superficie, rotación, masa y topología (cráteres o colinas). A partir de eso pueden determinar la trayectoria subsiguiente del asteroide después del impacto cinético, y cuáles son los mejores lugares donde se debe impactar.
“Con esos mapas de probabilidad podemos desviar asteroides al tiempo de prevenir que regresen en una trayectoria de impacto, protegiendo a la Tierra a largo plazo”, dijo Makadia.