Las series diarias rara vez cambian la vida de un actor de forma tan radical. Pero La Promesa lo hizo. El éxito de la ficción de RTVE convirtió a varios de sus intérpretes en rostros muy reconocibles, y entre ellos destaca Alejandro Vergara. Su historia es la de alguien que estuvo a punto de quedarse “en la nada”… hasta que una llamada lo cambió todo.
La Promesa, un fenómeno que trasciende la pantalla
Desde su estreno, La Promesa se ha consolidado como una de las series diarias con mayor seguimiento en España. Incluso quienes no la ven saben de su existencia, y no es raro encontrar a familiares completamente enganchados a la ficción creada por Josep Cister.
Ese éxito ha impulsado la popularidad de su reparto, entre ellos Alejandro Vergara, quien interpretó durante 190 episodios a Abel, el médico que mantuvo una intensa relación con Jana, el personaje de Ana Garcés.
De Abel a Top Chef: un salto inesperado
Aunque Vergara abandonó la serie hace aproximadamente un año, su personaje sigue muy presente en la memoria del público. Ahora, el actor vive una etapa completamente distinta como participante de Top Chef: Dulces y Famosos, el nuevo talent de repostería de RTVE.
Durante la presentación del programa, celebrada el 14 de enero, el malagueño confesó estar “súper agradecido” por la oportunidad, aunque también admitió haberlo pasado mal: “He llorado bastante, jamás pensé que podría cocinar”. Pero la experiencia le dejó una sorpresa aún mayor.

Cuando Chenoa confiesa ser fan
Según contó Paula Vázquez durante la rueda de prensa, Chenoa acudió como invitada al plató y quedó impactada al conocer a Vergara.
“Un día vino Chenoa y dijo que era el médico de La Promesa. Estuvo impresionada”, relató la presentadora.
El propio actor lo resumió con sorpresa: “Jamás pensé que Chenoa me diría que es fan mía, cuando es al revés”. Un momento que evidencia hasta qué punto la serie diaria ha calado en el público.
Antes del éxito: camarero en una discoteca de Madrid
Lo más llamativo de su historia es lo cerca que estuvo Vergara de abandonar la interpretación. Aunque ya había trabajado en El secreto de Puente Viejo o Las chicas del cable, cuando terminó su etapa en la ficción de Antena 3, la pandemia truncó cualquier continuidad laboral.
En ese momento, el actor trabajaba como camarero en Cuenca Club, una conocida discoteca madrileña frecuentada por público joven. Fue allí donde recibió la llamada que cambiaría su rumbo: el casting para La Promesa.
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— La Promesa (@lapromesa_tve) January 15, 2026
“De repente me quedé en la nada”
Vergara relató esta etapa en el pódcast de Daniel Arias, hijo de Imanol Arias y Pastora Vega.
“De repente me quedé en la nada. Nadie me preparó para cómo va esto”, confesó el actor, refiriéndose a los castings fallidos y a la incertidumbre constante.
Daniel Arias lo resumió con una frase que define ese momento vital: cuando ya había asumido que su felicidad no podía depender de ser actor y estaba sirviendo copas, llegó el trabajo que lo devolvió al foco.
Una llamada que lo cambió todo
El personaje de Abel en La Promesa no solo le dio estabilidad laboral, sino también visibilidad, reconocimiento del público y nuevas oportunidades profesionales. Hoy, Alejandro Vergara es un ejemplo claro de cómo una serie diaria puede convertirse en un auténtico salvavidas.
De la barra de una discoteca a sorprender a Chenoa en un plató de RTVE, su historia demuestra que, en la interpretación, a veces basta una sola llamada para salir del vacío y volver a empezar.
Fuente: SensaCine.