Sokushinbutsu Imagen: Daijuku Bosatsu Shinnyokai-Shonin

Es dif√≠cil dar con alguno de los templos que se encuentran en la prefectura de Yamagata. Se trata de terrenos sagrados para los budistas de la regi√≥n, espacios perdidos entre la inmensidad de los bosques. Adem√°s, hace muchos a√Īos, aquel que se dirig√≠a a alguno de los templos sab√≠a que jam√°s volver√≠a.

Hay un punto, en las conocidas como monta√Īas Dewe Sanzan, que es particularmente notable por contener la historia m√°s antigua sobre la adoraci√≥n japonesa a estas cumbres. En realidad, cuando hablamos de ellas nos referimos a los tres montes sagrados que la conforman: Haguro, Gassan y Yudono, todos en Dewa (actual prefectura de Yamagata).

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Puerta torii en el monte Haguro. Wikimedia Commons

Dicen los libros de historia que las monta√Īas se abrieron por primera vez como un centro religioso hace m√°s de 1400 a√Īos, en 593 por el pr√≠ncipe Hachiko (hijo primog√©nito del Emperador Sushun). El joven lleg√≥ all√≠ huyendo, tras el asesinato de su padre. A partir de entonces, Hachiko dedic√≥ el resto de su vida a actividades religiosas, con el tiempo llev√≥ a cabo ejercicios asc√©ticos junto a un per√≠odo de penitencia que lo llev√≥ a la adoraci√≥n de Haguro Gongen, la deidad de la monta√Īa.

Es m√°s dif√≠cil averiguar cuando comenz√≥ a hacerse ‚Äúfamosa‚ÄĚ la zona. Tras la consagraci√≥n de las monta√Īas Dewa Sanzan como centro importante de las creencias religiosas asc√©ticas, muchas personas comenzaron a hacer peregrinaciones anuales, incluso senderismo de miles de kil√≥metros para ir en busca de los santuarios durante los meses de verano.

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La pagoda de cinco pisos cerca de la parte central del Monte Haguro. Wikimedia Commons

All√≠, entre las monta√Īas de Yamagata, iba a ocurrir un hecho ins√≥lito varios siglos despu√©s. A finales de la d√©cada de 1950 se acercaron un grupo de personas que nada ten√≠an que ver con la religi√≥n. Al contrario, los monjes que los recibieron se sintieron tremendamente extra√Īados. Se trataba de un grupo de cient√≠ficos e historiadores.

Querían saber si podían ver alguna de sus momias.

Sokushinbutsu

Sokushinbutsu

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Un a√Īo antes de la llegada de este grupo, otro equipo que investigaba una serie de rumores sobre momias locales hab√≠a descubierto seis monjes budistas momificados en cinco templos en la prefectura. Poco despu√©s del descubrimiento, varias universidades japonesas formaron el Comit√© de Investigaci√≥n para Momias con el fin de llevar acabo una exhaustiva investigaci√≥n.

Las momias se mantuvieron en exhibición en un lugar de honor en los templos, siempre bajo la mirada de los monjes. Lo que ocurre es que cuando hablamos de momias, no nos referimos al ritual de, por ejemplo, Egipto. A diferencia de las momias egipcias , las japonesas no estaban envueltas en telas. En cambio, estaban vestidas con ropas de monjes, con su piel seca y coriácea visible en sus rostros y manos.

Howard Carter en Egipto. Wikimedia Commons

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Lo cierto es que las momias no eran in√©ditas en Jap√≥n. De hecho, cuatro l√≠deres de la tribu Fujiwara hab√≠an sido momificados en el siglo XII y a√ļn estaban guardados en una gran sala de oro de un templo en el noreste de Jap√≥n. Sin embargo, y esta es la raz√≥n de la visita de los investigadores, la t√©cnica de momificaci√≥n es complicada, especialmente en un clima tan h√ļmedo como el de Jap√≥n. El equipo desplazado hasta la zona esperaba examinar las momias del templo para descubrir los detalles de este proceso espec√≠fico.

Para evitar que las bacterias, insectos y hongos descompongan a la momia, el hombre que momifica normalmente comienza extrayendo los √≥rganos internos. De esta forma elimina las fuentes de alimento m√°s ‚Äútentadoras‚ÄĚ para las criaturas de la descomposici√≥n. As√≠ que cuando los investigadores comenzaron a examinar las momias de Yamagata, se encontraron la primera sorpresa: los √≥rganos internos de los monjes segu√≠an intactos y hab√≠an comenzado a secarse antes de morir.

La cosa se puso más interesante poco después. Un examen minucioso de los registros del templo reveló que esta momificación viva no era una especie de tortura o asesinato, sino más bien un ritual de suicidio. Estos monjes se habían momificado ellos mismos. En vida. Alucinante y escalofriante.

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La fe de una momia

Samantabhadra. Wikimedia Commons

Los investigadores comenzaron a estudiar a los antepasados para entender qué tipo de contexto los llevaba a esta situación extrema. Al parecer, los monjes momificados de Yamagata habían pertenecido a la escuela Shingon del budismo, la cual combinaba el budismo esotérico con las creencias nativas de Shinto.

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Estos monjes practicaban ascetismo extremo, creyendo que la privación física les permitía ver más allá de la ilusión del mundo físico. Eran tipos capaces de meditar sobre cascadas heladas o de caminar a través de brasas para practicar la negación de su ser físico. Además, también creían profundamente en el autosacrificio en el servicio a los demás, y también creían que esos sacrificios podían servir a la comunidad a través de medios espirituales.

Los monjes que se momificaban a s√≠ mismos consideraban que su muerte era un acto de redenci√≥n, pero tambi√©n de salvaci√≥n para la humanidad. El sufrimiento antes de la muerte les permitir√≠a ir al cielo budista de Tushita, espacio donde disfrutar√≠an casi dos millones de a√Īos y que les dar√≠a la capacidad de proteger a los seres humanos en la Tierra.

Sin embargo, hab√≠a un ‚Äúpero‚ÄĚ, para que los monjes alcanzaran tal nivel de ‚Äúpoder‚ÄĚ espiritual, sus cuerpos deb√≠an permanecer f√≠sicamente ‚Äúatados‚ÄĚ a la Tierra. Dicho de otra forma, era vital que sus cuerpos fueran preservados por medio de la momificaci√≥n.

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Manual de auto momificación

Sokushinbutsu. Imagen: Ancient Origins

Un monje que elegía realizar la técnica, denominada sokushinbutsu, comenzaba absteniéndose de granos y cereales, comiendo sólo frutas durante un tiempo exacto de mil días. Mientras, pasaba el tiempo meditando y prestando servicio al templo y a la comunidad. Luego, durante los siguientes mil días, el monje sólo comía semillas. Al final de los dos mil días de ayuno, el cuerpo del monje había desaparecido por hambre y deshidratación.

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Mientras esto satisfacía el requisito del sufrimiento, también comenzaba el proceso de momificación eliminando el exceso de grasas y agua, que de otro modo atraería bacterias e insectos después de la muerte.

Algunos de los monjes bebían té hecho de la corteza del árbol de urushi durante su ayuno. Su savia se utiliza normalmente para hacer un barniz y contiene un producto químico abrasivo venenoso. Urushi es tan tóxico que incluso su vapor puede causar una erupción, y permanece en el cuerpo después de la muerte. Beber té urushi sirvió para acelerar al monje hacia la muerte, además de ahuyentar a los posibles insectos.

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Por √ļltimo, el monje entraba en una tumba estrecha especialmente construida para situarse en posici√≥n de loto y comenzar la meditaci√≥n mientras sus ac√≥litos lo encerraban, dejando un peque√Īo tubo para permitir que entrara aire. Los √ļltimos d√≠as de los monjes los pasaban meditando y tocando una peque√Īa campana una al d√≠a para se√Īalar a los que estaban fuera que todav√≠a estaba vivo. El d√≠a que la campana dejaba de sonar, se retiraba la ca√Īa de respiraci√≥n y se sellaba la cripta.

Finalmente y despu√©s de mil d√≠as, se abr√≠a la tumba y se examinaba el cuerpo. Si no hab√≠a se√Īales de decadencia, el monje hab√≠a logrado el sokushinbutsu y era colocado en un templo y adorado como Buda viviente. Si no era as√≠, ser√≠a enterrado con honores por el intento.

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Se cree que el primer caso conocido de sokushinbutsu tuvo lugar en 1080, llevado a cabo por un monje llamado ShŇćjin, pero fracas√≥ y su cuerpo decay√≥. M√°s de un centenar de monjes pueden haber hecho el intento desde entonces, pero √ļnicamente alrededor de dos docenas (en Yamagata y las prefecturas circundantes) han tenido √©xito. El procedimiento para la auto-momificaci√≥n se desarroll√≥ a trav√©s de ensayo y error, e incluso los monjes que siguieron los mismos pasos tortuosos de aquellos que tuvieron √©xito podr√≠an haber fallado sin ninguna raz√≥n aparente.

Lo que s√≠ parece claro, al menos por el n√ļmero de tumbas encontradas (unas 20), es que los monjes de Yamagata tuvieron una tasa de √©xito particularmente alta en comparaci√≥n con los monjes de otras regiones.

Hoy sabemos que a finales de la década de 1870, el emperador Meiji terminó con la auto-momificación en Japón. La ley prohibía abrir la tumba de un monje que había intentado sokushinbutsu, a menos que el monje hubiera entrado en la tumba antes de la ley fue promulgada. [Wikipedia, AtlasObscura, Burning for the Buddha]