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Cuando el cielo se ilumina: científicos revelan cómo se originan los rayos

Un reciente estudio explica cómo se forman los rayos dentro de las nubes de tormenta, conectando misteriosos destellos gamma y electrones acelerados que habían desconcertado a la ciencia por décadas.

Durante años, los rayos han fascinado a la humanidad con su poder y misterio. Aunque sabíamos cómo impactan contra el suelo, el momento exacto en que nacen dentro de una nube seguía siendo una incógnita. Ahora, un grupo de investigadores ha logrado desentrañar la secuencia invisible que da origen a uno de los fenómenos más poderosos de la naturaleza: el rayo.

El secreto que guardaban las nubes

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© Triff

Por primera vez, un equipo liderado por la Universidad Estatal de Pensilvania logró establecer, con precisión matemática, cómo se inicia un rayo dentro de una nube de tormenta. Bajo la dirección del profesor Victor Pasko, de la Escuela de Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación de Penn State, los investigadores descifraron el complejo ciclo de energía que convierte una nube común en el escenario de una descarga eléctrica descomunal.

El estudio, publicado en el Journal of Geophysical Research, se enfoca en los cumulonimbos, esas inmensas nubes cargadas eléctricamente que albergan tormentas severas. Dentro de ellas, los campos eléctricos alcanzan intensidades extremas, capaces de acelerar electrones a velocidades vertiginosas. Al chocar con las moléculas de nitrógeno y oxígeno presentes en la atmósfera, estos electrones generan rayos X y provocan una reacción en cadena que, finalmente, da lugar al rayo.

Según Pasko, este descubrimiento “conecta los puntos entre los rayos X, los campos eléctricos y la física de avalanchas electrónicas”. Una afirmación que no solo resuelve una pregunta de larga data, sino que redefine nuestro entendimiento sobre el origen de estas impresionantes descargas.

Cuando el espacio interviene en la tormenta

Uno de los hallazgos más intrigantes del estudio es el papel que juegan los rayos cósmicos. Estas partículas de alta energía, provenientes del espacio exterior, atraviesan la atmósfera terrestre e ingresan a las nubes justo en el momento adecuado. En presencia de un campo eléctrico suficientemente fuerte, estos electrones relativistas provocan un fenómeno conocido como TGF (Terrestrial Gamma-ray Flash), o destello terrestre de rayos gamma.

Aunque los TGF habían sido detectados desde hace años por satélites y aviones de alta altitud, su relación con la formación de rayos seguía sin explicación clara. Ahora, gracias a simulaciones que imitan condiciones reales, los científicos han demostrado que estos destellos son parte fundamental del proceso que origina un rayo.

Al colisionar con el aire, los electrones acelerados generan rayos X que, a su vez, liberan más electrones a través del efecto fotoeléctrico. Este ciclo se repite, amplificando la avalancha de partículas hasta alcanzar una masa crítica: en ese instante, se desata el rayo.

El modelo que resolvió el rompecabezas

El corazón del descubrimiento radica en un modelo teórico llamado Photoelectric Feedback Discharge (Descarga por Retroalimentación Fotoeléctrica), desarrollado por el mismo equipo en 2023. Esta herramienta permitió simular cada etapa de la formación del rayo, desde la aparición del primer electrón acelerado hasta la descarga final. El modelo ha sido puesto a disposición de la comunidad científica para que otros grupos puedan validarlo y extender sus aplicaciones.

Uno de los grandes aportes del modelo es haber resuelto otra incógnita meteorológica: la aparición de destellos gamma sin relámpagos visibles o señales de radio. En palabras de Pasko, “esta reacción puede ocurrir en volúmenes muy compactos y en condiciones ópticamente silenciosas”, lo que explica por qué a veces las tormentas parecen calmas, aunque estén generando eventos de alta energía en su interior.

Zaid Pervez, estudiante de doctorado y coautor del estudio, comparó los datos del modelo con observaciones reales, confirmando que los resultados coinciden con lo que distintos radares y sensores han captado durante tormentas reales. “Explicamos por qué ocurren estas señales previas al rayo y qué condiciones exactas las provocan”, comentó.

Una nueva era para la meteorología

El estudio no solo resuelve un misterio atmosférico, sino que abre la puerta a nuevas aplicaciones en meteorología, aeronáutica y protección climática. Comprender con exactitud cómo y cuándo se forma un rayo permitirá desarrollar sistemas de alerta más precisos y entender mejor los riesgos que enfrentan aviones, satélites y otras infraestructuras ante estas descargas imprevisibles.

Después de décadas de incertidumbre, la ciencia ha logrado iluminar, literalmente, el momento exacto en que un rayo nace. Lo que antes era un fenómeno casi mitológico, hoy se entiende como una compleja danza de partículas, campos eléctricos y energía cósmica que ocurre sobre nuestras cabezas, cada vez que una tormenta se forma.

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