Un viaje de ida a Marte suele durar entre siete y diez meses, siguiendo una ruta relativamente directa entre la Tierra y el planeta vecino. Pero ¿y si fuera posible reducir ese tiempo a menos de la mitad y completar un viaje de ida y vuelta en menos de un año?
A partir de datos orbitales tempranos de asteroides, un astrónomo podría haber descubierto el atajo definitivo para viajar por el sistema solar. En un nuevo estudio, Marcelo de Oliveira Souza, de la Universidad Estatal del Norte Fluminense (Brasil), analizó la trayectoria prevista del asteroide 2001 CA21 en busca de una nueva ruta hacia Marte. Los resultados, publicados en la revista Acta Astronautica, describen un recorrido que permitiría completar un viaje de ida y vuelta al planeta rojo en aproximadamente 153 días.
De la Tierra a Marte
Para trazar una misión hacia Marte, los científicos calculan con gran precisión los movimientos de los planetas en el espacio. La distancia entre la Tierra y Marte varía constantemente debido a sus órbitas: ambos planetas están más cerca cuando se encuentran del mismo lado del Sol y más lejos cuando están en lados opuestos.
Cada 26 meses, la Tierra pasa directamente entre el Sol y Marte. Esta alineación, conocida como oposición de Marte, es el momento en que suelen lanzarse las misiones hacia el planeta rojo. Sin embargo, el astrónomo detrás del estudio se preguntó si podrían existir atajos ocultos durante estos acercamientos.
Para encontrar esa posible ruta más corta, Souza siguió la trayectoria inicial estimada de un asteroide cercano a la Tierra cuya órbita cruza tanto la de nuestro planeta como la de Marte.
Mapas de asteroides
Cuando se detecta un asteroide por primera vez, los astrónomos registran su movimiento en el cielo para modelar su órbita alrededor del Sol. Con el tiempo y nuevas observaciones, esa trayectoria se ajusta con mayor precisión.
Ese fue el caso del asteroide 2001 CA21, aunque su órbita inicial aún puede aportar información valiosa. Las primeras estimaciones describen una trayectoria muy excéntrica y un plano orbital bien definido por debajo de la eclíptica, es decir, el plano que contiene la órbita de la Tierra alrededor del Sol.
El investigador buscó una ruta hacia Marte que se mantuviera dentro de cinco grados de la inclinación del asteroide, lo que permitiría a una nave espacial tomar un camino más directo. Luego analizó tres posibles ventanas de lanzamiento durante las oposiciones de Marte en 2027, 2029 y 2031, con el objetivo de identificar cuál ofrecía las mejores condiciones para acortar el viaje.
Al combinar el análisis de estas ventanas con la trayectoria inicial del asteroide, Souza determinó que 2031 sería el único año en el que la geometría entre la Tierra y Marte coincide favorablemente con el plano orbital del asteroide. Durante esa ventana, el estudio identifica dos posibles perfiles de misión de ida y vuelta, con duraciones aproximadas de 153 y 226 días.
Esta investigación propone una nueva herramienta para planificar rutas interplanetarias, con el potencial de reducir cientos de días de viaje. Aunque los científicos suelen vigilar de cerca a los asteroides para prevenir posibles amenazas para la Tierra, estas rocas espaciales también podrían convertirse en aliadas clave para navegar por el sistema solar.