La reciente interrupción eléctrica que afectó a millones de personas en España y Portugal ha hecho saltar las alarmas. En pocas horas, se agotaron los campings gas recomendados por la Unión Europea, dejando a muchos con una pregunta clave: ¿cómo cocinar si la luz no vuelve? Este episodio expone una verdad incómoda: no estamos tan preparados como creemos. Afortunadamente, existen más alternativas de las que imaginamos.

Cocinar con alcohol: una solución clásica que nunca falla
Ligero, compacto y fácil de usar, el hornillo de alcohol es un gran aliado en momentos críticos. Este pequeño dispositivo, habitual entre excursionistas y navegantes, utiliza alcohol líquido o en gel para generar una llama estable. Aunque su potencia es limitada, permite calentar agua, sopas, latas o incluso cocinar platos simples sin depender de la red eléctrica. Lo mejor es que el combustible se encuentra fácilmente en farmacias o tiendas especializadas.
Fuego tradicional: estufas de leña, carbón o biomasa
Cuando se cuenta con un jardín o una terraza, las opciones se multiplican. Una estufa de leña portátil o una barbacoa de carbón puede convertirse en la solución perfecta para cocinar de todo: carnes, pescados, verduras e incluso una paella. Además, existen alternativas más sofisticadas como las “rocket stoves”, que funcionan con pequeñas ramas o trozos de madera y concentran el calor de forma eficiente. Son ideales para quienes buscan una salida sostenible y de bajo costo.
Tecnología solar: la energía más silenciosa y limpia
Las cocinas solares, cada vez más accesibles, aprovechan la luz del sol para generar calor mediante concentradores o cajas reflectantes. Aunque su uso requiere planificación y paciencia, permiten preparar una gran variedad de platos sin una sola chispa de gas o electricidad. Desde panes hasta estofados, todo es posible si se tiene el tiempo y el clima adecuado. Una opción ideal para días largos y soleados.

Estufas potentes para emergencias prolongadas
Pensadas originalmente para aventuras extremas, las estufas multicombustible —que utilizan gasolina blanca, queroseno o diésel— son resistentes, duraderas y capaces de funcionar bajo condiciones muy adversas. Aunque no son cómodas para el uso diario, son la herramienta definitiva cuando se necesita una fuente de calor segura en situaciones críticas. Tener una guardada puede marcar la diferencia en una crisis real.
Quemadores de butano y propano: estabilidad y potencia en casa
A diferencia del tradicional camping gas, los quemadores que funcionan con bombonas de butano o propano ofrecen mayor estabilidad y potencia. Algunos modelos permiten instalar planchas, hornos portátiles o incluso wok, lo que los hace ideales para cocinar a lo grande. Son comunes en ferias y cocinas exteriores, pero también funcionan perfectamente como respaldo en casa.
Fuente: La Vanguardia.