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Cuando rodar sin contexto funciona: la anécdota de Ian McKellen en El señor de los anillos

Una de las escenas más emotivas de El señor de los anillos esconde una curiosa confesión de Ian McKellen. El actor reconoce que, al rodarla, no sabía qué debía sentir su personaje. El motivo tiene que ver con el orden del rodaje… y con no conocer aún a sus compañeros.

Se cumplen ya 25 años del estreno de El señor de los anillos: La comunidad del anillo, la película que dio inicio a una de las sagas más queridas de la historia del cine. Más allá de su mundo fantástico, su complejidad narrativa y su ambición técnica, hay algo que sigue resonando con el público: la química real entre sus protagonistas.

Esa conexión, según han contado Ian McKellen, Sean Astin, Elijah Wood, Dominic Monaghan y Billy Boyd, sigue viva hoy en día. En un reportaje reciente para la revista Empire, los actores explican que continúan viéndose varias veces al año, sobre todo en convenciones.

Los cuatro hobbits tenemos mucha suerte porque solemos viajar juntos a convenciones, así que nos vemos al menos ocho veces al año”, comenta Monaghan. “Con Ian es un poco más complicado, pero siempre intentamos coincidir”.

Cuando rodar sin contexto funciona: la anécdota de Ian McKellen en El señor de los anillos
© maniacos_cine – X

La escena más emotiva… rodada sin contexto

Paradójicamente, una de las escenas más cargadas de emoción de toda la trilogía fue rodada cuando esa amistad aún no existía. Se trata del final de El señor de los anillos: El retorno del rey, cuando Gandalf se despide de los hobbits y zarpa hacia las Tierras Imperecederas.

Por motivos de agenda, el equipo tuvo que concentrar todas las escenas de Ian Holm (Bilbo Bolsón) en un solo mes. Esto obligó a rodar secuencias sin seguir ningún orden narrativo lógico. Así, tras filmar la entrada de Gandalf en Hobbiton, la siguiente escena de McKellen fue… el final de la saga.

“De repente estaba rodeado de los hobbits despidiéndose de mí”, recuerda el actor con humor. “Le pregunté a Peter Jackson: ‘¿Me alegra marcharme o debería sentirme arrepentido? ¿Podrías resumirme mi relación con ellos?’”.

“Si miras mi cara, está completamente vacía”

La respuesta de Jackson fue tan escueta como reveladora: Gandalf había vivido muchas aventuras con ellos y les estaba profundamente agradecido. Pero para McKellen, aquello no era suficiente.

“No los conocía de nada”, confiesa. “Si miras mi cara en esa escena, está completamente vacía. Y lo mejor es eso: si no sabes qué hacer, no hagas nada. ¡No tenía ni idea!”.

Lo irónico es que esa neutralidad involuntaria terminó funcionando. La escena sigue siendo uno de los momentos más recordados y emotivos de la trilogía, incluso sin que el actor tuviera claro qué debía transmitir.

Una amistad que sí fue real

Con el paso de los meses de rodaje en Nueva Zelanda, la relación entre los actores se volvió tan intensa como la de sus personajes. “Fue una conexión inmediata”, afirma Monaghan. “Algo que no me había pasado antes ni me ha vuelto a pasar”.

Wood añade que las circunstancias lo hicieron único: “Nos llevaron a Nueva Zelanda durante mucho más tiempo del habitual para un rodaje. Estábamos lejos de casa, viviendo una aventura que, en cierto modo, reflejaba la de nuestros personajes”.

Quizá por eso, 25 años después, El señor de los anillos sigue emocionando. Porque, incluso cuando un actor no sabía qué sentir, la historia acabó construyendo una amistad real que traspasó la pantalla.

Fuente: SensaCine.

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