Masafumi Nagasaki vivi√≥ durante casi 30 a√Īos una vida con la que la mayor√≠a de nosotros, los adictos a estar siempre conectados, solo podemos so√Īar. Una vida completamente libre de relacionarse con otros, de navegar en internet y libre de cualquier tipo de pantalla. Ten√≠a toda la isla de Sotobanari para √©l solo, en donde se dedicaba a buscar comida, limpiar los escombros de la orilla, y ver tortugas reci√©n nacidas salir de sus huevos y correr al oc√©ano.

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‚ÄúEncontrar un lugar para morir es algo muy importante‚ÄĚ, dijo Nagasaki a Reuters en 2012, ‚Äúy he decidido que este es el lugar para m√≠‚ÄĚ.

Despu√©s de abandonar la sociedad convencional (y la ropa) en 1989, su √ļnico contacto con la civilizaci√≥n se produc√≠a durante viajes peri√≥dicos para comprar comida y agua potable en un peque√Īo pueblo a una hora de distancia en bote. O al menos as√≠ fue hasta el pasado mes de abril, cuando fue obligado por las autoridades de Jap√≥n a ‚Äúir a un hospital sin esperanzas de volver a su isla‚ÄĚ, seg√ļn el cineasta √Ālvaro Cerezo.

Cerezo, quien pas√≥ cinco d√≠as filmando Nagasaki en el a√Īo 2014 para el v√≠deo sobre estas l√≠neas, dijo a News.com.au que ‚Äúlo han expulsado de la isla, alguien lo vio en la isla y parec√≠a que estaba muy d√©bil‚ÄĚ.

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‚ÄúLlamaron a la polic√≠a y lo llevaron de regreso a la civilizaci√≥n, eso es todo‚ÄĚ, detall√≥ Cerezo. ‚ÄúNi siquiera pudo defenderse [de la polic√≠a] porque estaba d√©bil, y no le permitir√°n regresar‚ÄĚ.

Nagasaki le dijo al cineasta que d√©cadas atr√°s hab√≠a dicho a sus compa√Īeros de trabajo sobre su deseo de aislarse, pero tom√≥ la decisi√≥n de escapar de la civilizaci√≥n cuando volaba de Fukuoka a Asake, y le molest√≥ la contaminaci√≥n que vio brotar del avi√≥n. En ese momento, dijo, se dio cuenta de que quer√≠a dejar atr√°s a la sociedad.

Primero se fue a vivir a la isla de Iriomote, pero se decepcion√≥ por la presencia de autom√≥viles y turistas. Poco despu√©s un pescador le sugiri√≥ que probara la isla desierta de Sotobanari, y lo llev√≥ para que la conociera. Nagasaki se enamor√≥ de la isla y el pescador lo dej√≥ all√≠ con una tienda de campa√Īa.

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A Nagasaki se le hizo dif√≠cil al principio, dado que no ten√≠a experiencia en vivir en √°reas silvestres, pero r√°pidamente aprendi√≥ habilidades de supervivencia. Seg√ļn explica Cerezo en su web, con el paso del tiempo Nagasaki ‚Äúcomenz√≥ a tener empat√≠a con los animales y a rechazar la carne y el pescado. Fue entonces cuando, por primera vez en su vida, sinti√≥ el significado de la felicidad‚ÄĚ.

Una vez al mes, Nagasaki iba a una isla cercana a comprar comida y agua, utilizando el dinero que su hermana le enviaba. Pero solo se quedaba allí durante un par de horas.

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Seg√ļn Cerezo, las autoridades japonesas llevan tiempo intentado civilizar a Nagasaki, ofreci√©ndole comprarle una casa y brindarle la atenci√≥n necesaria.

‚ÄúNo quiero irme de aqu√≠. Voy a proteger esta isla. Nunca podr√≠a encontrar otro para√≠so como este‚ÄĚ, dijo Nagasaki a Cerezo en su documental. ‚ÄúAqu√≠ no puede suceder nada triste. Una vez vi un p√°jaro muerto en la jungla y sent√≠ l√°stima, pero nada mas‚ÄĚ.

En su isla, Nagasaki no sentía necesidad de tener o hacer nada, solo tenía un deseo.

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‚ÄúYa le he dicho a mi familia que morir√© aqu√≠. Mi deseo es morir aqu√≠ sin molestar a nadie‚ÄĚ, dijo en el documental. ‚ÄúMorir√© pronto, probablemente dentro de unos a√Īos. Quiero ser asesinado por un tif√≥n, para que nadie pueda tratar de salvarme‚ÄĚ. [Docastaway/news.com.au]