No hay cura para el mal de Parkinson, pero un experimento nuevo ofrece esperanzas a más de 10 millones de personas que viven con la enfermedad, y podría representar un avance.
Un equipo de investigadores encabezado por científicos de la Universidad de Cambridge planea desarrollar un nuevo tipo de implante cerebral a partir de pequeños grupos de células cerebrales para tratar el mal de Parkinson. Es una nueva aproximación que, según indicaron desde la universidad el 23 de enero, apunta a reparar circuitos dañados por este mal agresivo. Los primeros ensayos serán en animales.
“Nuestro objetivo final es crear terapias precisas para el cerebro que puedan restaurar la función cerebral normal en personas con Parkinson”, dijo George Malliaras de la Universidad de Cambridge, quien encabezará el proyecto junto con su colega investigador Roger Barker.
¿Qué es el mal de Parkinson?
El mal de Parkinson es un desorden progresivo neurodegenerativo causado por la destrucción y muerte de neuronas en el cerebro, en particular de las que producen dopamina. La reducción de los niveles de dopamina afecta la actividad normal del cerebro, principalmente en el control motor y causa problemas de movimiento. Los científicos no saben qué es lo que causa la enfermedad, para la que hoy no hay cura. Aunque la medicación basada en dopamina es efectiva en los inicios, a menudo tiene desagradables efectos colaterales con el paso del tiempo.
Los científicos han estado buscando una cura para el mal de Parkinson durante más de un siglo. Los Investigadores exploran la terapia de reemplazo de células como tratamiento potencial, buscando reemplazar las células muertas por otras nuevas. Pero todas estas teorías han fracasado porque las células trasplantadas no se integran del todo al sistema nervioso del cerebro.
Nueva investigación
El equipo de Malliaras y Barker espera resolver este problema desarrollando trasplantes hechos a partir de organoides del cerebro, que son conjuntos pequeños de células cerebrales. Como sucede con la terapia de reemplazo de células, esperan trasplantar organoides cerebrales en el cerebro, usando “materiales avanzados y estimulación eléctrica” para apoyar la conexión de las células trasplantadas con el sistema nervioso, esperando se restauren los circuitos dañados.
“Hasta hoy no se ha invertido mucho en metodologías que tengan una interfaz precisa con el cerebro humano, más allá de lo que implica la ‘fuerza bruta’ o los implantes altamente invasivos”, dijo Jacques Carolan, director del programa de Investigación Avanzada + Agencia de Inventos (ARIA). ARIA es la agencia británica de investigación y desarrollo que financia el proyecto de implantes contra el Parkinson. “Estamos mostrando que es posible desarrollar medios elegantes de entender, identificar y tratar muchos de los desórdenes cerebrales más complejos y devastadores. En última instancia, esto podría acabar convirtiéndose en un impacto transformador para las personas que han vivido experimentando desórdenes cerebrales”.
Faltará ver cómo desarrollará el implante este equipo una vez que el proyecto comience oficialmente. Se espera que en unos años – o tal vez, meses – podamos informar sobre el éxito de los primeros ensayos en animales.