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Gimp

Gimp

Por The GIMP Team

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20/4/26
3.2.4
Gratuito

GIMP es un editor de imágenes gratuito y de código abierto que incluye potentes herramientas y es compatible con múltiples formatos. Ideal tanto para retoques rápidos como para proyectos más avanzados.

Acerca de Gimp

GIMP no es el típico programa gratuito que usas un par de veces y olvidas en una carpeta del escritorio. Es un auténtico titán del software libre disfrazado de aplicación sencilla: una herramienta de edición de imágenes preparada para enfrentarse, sin titubeos, a los grandes nombres del sector. Y todo eso sin que tengas que pasar por caja.

Detrás de GIMP hay una comunidad que no solo lo utiliza: lo impulsa, lo adapta y amplía sus capacidades mediante plugins que lo convierten en una solución mucho más poderosa de lo que su aspecto inicial podría hacer pensar. Lleva en pie desde 1995, y no muestra señales de querer detenerse.

La interfaz recuerda mucho a Photoshop—lo cual es buena noticia si vienes de ahí, pero puede intimidar un poco si acabas de aterrizar en el mundo de la edición digital. No pasa nada: hay guías, tutoriales, foros y hasta vídeos en YouTube que te llevan de la mano hasta que empiezas a moverte con soltura.

¿Funciones básicas? Claro que las tiene: recortar, girar, ajustar brillo y contraste… todo lo esencial está cubierto. Pero lo interesante viene cuando rascas un poco más. GIMP permite trabajar con capas como si estuvieras montando un collage digital; ofrece varios espacios de color (RGB, CMYK, HSV); y tiene filtros, efectos, automatizaciones para editar por lotes y toda una serie de herramientas que, si las exploras bien, te hacen sentir que puedes hacer casi cualquier cosa con una imagen.

¿Por qué debería descargar Gimp?

Cuando uno se plantea editar fotos, hay dos nombres que salen en la conversación: el de siempre (sí, Photoshop) y GIMP, que parece el tapado—pero no lo es. Mientras el primero te cobra por respirar, el segundo te abre la puerta sin pedir nada a cambio. Ni suscripciones, ni versiones capadas. GIMP no se anda con rodeos.

Y lo mejor es que no está pensado solo para quienes saben lo que hacen. Si acabas de aterrizar en esto de la edición, no te preocupes: también es para ti. Pero si ya manejas capas como quien pela una cebolla, también vas a encontrar herramientas de sobra. GIMP no pretende ponerte límites, sino darte margen de maniobra.

Instalarlo es sencillo, está disponible en varios idiomas (sí, también en español), funciona en Windows, Mac y Linux, y es compatible con casi cualquier formato que le pongas por delante: JPG, PNG, BMP, PDF, TIFF, GIF, ICO, EPS… incluso PSD de Photoshop. ¿Disparas en RAW con tu cámara? También puedes trabajar con esos archivos, aunque tendrás que añadir un plugin—nada especialmente complicado.

¿Filtros y efectos? Más de 160. Pero si prefieres ir al detalle, puedes ajustar el balance de blancos, la exposición, el contraste, la saturación o la temperatura de color, entre otros. ¿Y para seleccionar zonas concretas? Hay de todo: desde formas geométricas hasta la varita mágica, pasando por selecciones a mano alzada o por color. Vamos, que si no encuentras lo que buscas, es porque todavía no existe.

Y sí, también puedes dibujar, añadir texto, recortar, transformar, clonar... No solo sirve para editar fotos—también puedes diseñar cosas desde cero. Carteles, banners, memes con pretensiones artísticas… lo que se te ocurra.

¿Lo mejor? El sistema por capas. Puedes trabajar por niveles, editar sin miedo a estropear el conjunto, y reorganizar tu proyecto como si fuese un puzzle. Puedes experimentar, deshacer cambios y volver a empezar tantas veces como quieras. La libertad creativa aquí no es un eslogan, es parte del ADN del programa.

Además, puedes adaptar la interfaz a tu gusto: quitar herramientas que no usas, mover paneles, organizar el espacio como te venga bien. Y si tienes algo de vena friki, puedes apoyarte en scripts en Perl o Python para automatizar tareas o procesar imágenes por lotes como un profesional de laboratorio.

¿Gimp es gratis?

No solo es gratis. Es libre. De verdad. Nada de “versión de prueba” ni de “descarga gratuita pero si quieres exportar tienes que pagar”. Aquí no hay letra pequeña: lo descargas, lo usas y listo. Sin pasar por caja. Sin registros innecesarios. Sin publicidad incrustada que te recuerde que no has pagado.

GIMP es de código abierto—una de esas joyas poco comunes de Internet que siguen en pie porque hay gente detrás que cree en el software compartido y en hacer las cosas con criterio, no en cobrarte por cada clic. ¿Que si vale la pena? Pues sí. Ofrece herramientas más que suficientes para quienes están empezando y prestaciones lo bastante avanzadas como para que los profesionales no lo descarten a la ligera.

Y cuando lo pones frente a Photoshop—que te factura como si estuvieras alquilando un coche de lujo solo para recortar una imagen—la elección termina siendo bastante obvia.

¿Con qué sistemas operativos es compatible Gimp?

GIMP juega en casa si estás en Windows, macOS o Linux. Da igual si eres del equipo portátil, del sobremesa tuneado o del ordenador reciclado que rescataste del trastero: va como un tiro en cualquiera de ellos. También hay una versión portable para Windows, por si te gusta llevar tu kit creativo en un USB como quien lleva navaja suiza.

Ahora bien, si esperabas editar desde el móvil mientras haces cola en el súper... ahí no. GIMP es de escritorio, sin versión web ni app oficial para smartphone o tablet. Pero bueno, editar con precisión en una pantalla del tamaño de una tostadora tampoco es la experiencia más recomendable.

¿Qué otras alternativas hay además de Gimp?

La alternativa más evidente—y también la más mainstream—es Adobe Photoshop. Es como ese restaurante de toda la vida al que va todo el mundo: caro, sí, pero no suele fallar. Ofrece prácticamente lo mismo que GIMP en cuanto a herramientas, pero con una interfaz más pulida que, para qué negarlo, entra mejor por los ojos (sobre todo si eres nuevo en esto).

Eso sí, viene con su letra pequeña: toca pagar cada mes o cada año, porque aquí no hay barra libre. A cambio, obtienes compatibilidad total con otros pesos pesados del universo Adobe: Lightroom, Illustrator, After Effects… todo conectado, todo fluye. Y no solo funciona en ordenadores—también tiene versión para iPad, por si te gusta editar desde el sofá.

¿Prefieres algo rápido, sin instalaciones y que funcione directamente en el navegador? Prueba Photopea. No necesita presentación si llevas tiempo trasteando con imágenes online. Abre casi cualquier formato que le eches (PSD, JPEG, PNG, SVG, PDF, incluso DNG y GIF), y está disponible con solo teclear su web. Eso sí: la versión gratuita tiene anuncios. No son invasivos, pero ahí están. Si te molestan, puedes pasarte a la versión premium y asunto resuelto.

Ahora bien, si lo que quieres es algo profesional, sin suscripciones y con una estética que no parece sacada de 2008, echa un vistazo a Affinity Photo. Tienes una prueba de siete días para ver si encajáis, y si te convence, pagas una vez y te olvidas. Va fino en Windows, macOS y iPad, y además incluye funciones de edición no destructiva y herramientas avanzadas para trabajar con archivos RAW. Muy serio, muy solvente.

¿Te va más el rollo artístico, el dibujo digital o la animación 2D? Entonces Krita puede ser tu opción. También es de código abierto, también es gratuito, y aunque nació pensando más en ilustradores que en fotógrafos, incluye lo necesario para editar imágenes sin complicarte la vida. Su interfaz es sencilla, va bien en Windows, Mac y Linux, y además tiene versión portable. Ideal para creativos que quieren libertad sin sacrificar control.

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3.2.4

Presupuesto

Versión 3.2.4
Última actualización 20 de abril de 2026
Licencia Gratuito
Descargas 132 (últimos 30 días)
Autor The GIMP Team
Categorías Multimedia, Foto, Ocio
SO Windows 10/11, Windows Portable - XP/Vista/7/8/10/11, macOS (Intel), macOS (Apple Silicon), Linux

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