Cuando Samsung se lanzó al mundo de los móviles, no tardó en crear su propio ecosistema de aplicaciones. Entre ellas, una que ha ido ganando terreno sin hacer demasiado ruido: Samsung Internet. Lo curioso es que, a diferencia de otras herramientas de la casa, esta nunca se quedó encerrada en el universo Galaxy. Cualquier usuario de Android podía descargarla sin problema. Y a finales de 2025 dieron un paso más: una versión beta para Windows —aunque solo unos pocos, en Estados Unidos y Corea, pudieron probarla—.
Pues bien, la espera se acabó. El navegador Samsung Internet para Windows ya está disponible para todo el mundo. Su gran carta de presentación —y no sorprende— es la sincronización impecable entre el móvil y el ordenador. Pero eso es solo el principio: llega con un arsenal de funciones pensadas para simplificarte el día a día (y alguna que otra sorpresa).
Con este movimiento, Samsung deja claro que no piensa quedarse a la sombra del todopoderoso Chrome. Su navegador también permite compartir pestañas, contraseñas y sesiones entre dispositivos, y por supuesto incorpora un asistente con inteligencia artificial —porque en 2025, quien no tenga uno, parece que ni existe—.
Basado en Chromium, como Opera, Brave o Edge, el navegador de Samsung se apoya en una base sólida pero añade su propio toque: rendimiento ágil, diseño limpio y una sensación general de estar ante algo familiar… aunque con un aire distinto. En definitiva, una alternativa que no busca reinventar la rueda, pero sí hacer que gire un poco mejor.
¿Por qué debería descargar Samsung Browser?
A primera vista, Samsung Internet parece un navegador hecho por y para quienes viven dentro del universo Galaxy. Y, en parte, lo es. Aunque cualquiera con Android puede instalarlo, los usuarios de la marca disfrutan de pequeños privilegios que solo se entienden dentro de su ecosistema. Uno de ellos—y bastante práctico, por cierto—es la opción “continuar en otro dispositivo”, que únicamente se activa desde los ajustes de Samsung.
Pero lo interesante llega cuando descubres que su experiencia cruzada no se limita a mover pestañas o marcadores de un lado a otro. El navegador sincroniza inicios de sesión y contraseñas mediante Samsung Pass y te deja retomar justo el punto donde lo dejaste, aunque cambies de pantalla o de aparato. Imagina que estás leyendo algo en el ordenador y te toca salir pitando: basta con abrir el móvil o la tableta para seguir exactamente por el mismo párrafo.
En materia de seguridad y privacidad, tanto la versión móvil como la de escritorio van bien armadas: bloqueadores de contenido, sistemas antirrastreo y protección frente a webs sospechosas. Y por si fuera poco, ambas incorporan Galaxy AI, el asistente con inteligencia artificial de la casa. Puedes charlar con él como con un chatbot o pedirle una traducción al vuelo. Lo mejor es que todo ocurre dentro del propio dispositivo—sin pasar por servidores externos—, así que tus datos no salen de tu bolsillo.
En Android, el navegador se siente ligero, casi minimalista. Su gestor de pestañas permite organizarlas a tu gusto y hasta cerrarlas automáticamente si llevas tiempo sin tocarlas. Puede parecer un capricho técnico, pero quienes acumulamos pestañas como si fueran cromos sabemos lo liberador que resulta ese pequeño automatismo.
La versión para Windows sigue otra lógica: aquí el foco no está tanto en navegar como en aprovechar al máximo la asistencia inteligente. Galaxy AI vive en una barra lateral a la izquierda, siempre visible y lista para responder preguntas sobre lo que estás viendo, buscar información extra o rescatar del historial esa web que jurarías haber cerrado ayer. Más que un navegador clásico, parece un copiloto digital dispuesto a echarte una mano en todo momento.
¿El navegador de Samsung es gratis?
Claro, Samsung Browser no te cuesta ni un céntimo. Nada de anuncios, ni pagos ocultos—gratis, y punto.
¿Con qué sistemas operativos es compatible el navegador de Samsung?
¿Trabajas con Windows? Entonces puedes instalar Samsung Browser sin complicarte: funciona tanto en Windows 10 como en 11. Y si lo tuyo es navegar desde el móvil, solo necesitas un teléfono o una tableta Android—nada más.
¿Qué otras alternativas hay además del navegador de Samsung?
Opera lleva tanto tiempo entre nosotros que casi se ha ganado el título de clásico moderno. Ligero, seguro y con un punto de ingenio, te deja moldear su interfaz a tu gusto —como quien ordena su escritorio para que todo esté justo donde lo necesita—. En el lateral puedes anclar tus chats de WhatsApp, Facebook o Slack (entre otros), así que no hace falta saltar de una pestaña a otra cada dos por tres. Funciona en Windows y Android, pero también en macOS, Linux e iOS. Y como comparte cimientos con Chromium, tiene acceso al mismo arsenal de extensiones que Chrome. Ah, y no se queda atrás en inteligencia: su asistente integrado, Opera AI, está ahí para echarte una mano cuando lo necesites.
Comet Browser es la carta de presentación de Perplexity en el universo de los navegadores. A primera vista parece uno más, pero basta usarlo unos minutos para notar ese toque “extra” que le da la IA. Permite guardar tus favoritos, contraseñas o historial sin complicaciones —todo lo básico está ahí—, pero lo interesante llega con su barra lateral: desde ella puedes charlar directamente con Perplexity AI y pedirle que busque información por ti. Lo hace rápido y con bastante acierto, como si tuvieras un pequeño asistente digital dentro del propio navegador. Está construido sobre Chromium, así que las extensiones de Chrome funcionan sin problema. La única pega es que, por ahora, solo se puede usar en Windows y macOS.
Dia AI Browser juega en otra liga. Diseñado exclusivamente para macOS (de momento), apuesta por una integración total con la inteligencia artificial: el chatbot no es un añadido, sino parte del alma del navegador. Detrás del proyecto está el mismo equipo que dio vida a Arc Browser —que sigue disponible, aunque ya suena a versión preliminar de lo que Dia promete—. Lo mejor es cómo aprende contigo: cuanto más conversas con él, más afina sus respuestas y más natural resulta la interacción. Llega un punto en que parece conocerte de verdad… y ahí es cuando entiendes hasta dónde puede llegar esta nueva generación de navegadores inteligentes.