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SWORN

SWORN

Por Windwalk Games - Team17

2
22/1/26
De pago

SWORN reinventa el caos medieval con una mezcla impredecible de roguelike, mitología artúrica retorcida y acción cooperativa salvaje. No hay reglas fijas, solo decisiones caóticas, fracasos gloriosos y diversión brutal en cada partida.

Acerca de SWORN

SWORN no se anda con rodeos: te lanza de cabeza a un caos medieval donde los mitos artúricos se retuercen como si hubieran pasado por una tormenta de pesadillas. Nada de relatos épicos contados junto al fuego ni decisiones morales entre caballeros y dragones. Aquí todo es más crudo, más impredecible, más “qué demonios acaba de pasar”. Entras, eliges un avatar con cara de pocos amigos, y antes de que puedas pestañear ya estás corriendo por un páramo arrasado mientras una criatura con forma de ciervo y demasiados ojos te lanza maldiciones en latín antiguo. No hay tiempo para sentarse a leer pergaminos. Cada partida es una ruleta enloquecida: lo que funcionó hace diez minutos ahora explota en tu cara. Las bendiciones que recoges pueden convertirte en una máquina de destrucción o en una anécdota trágica. Y eso es parte del encanto: no sabes si vas a ser el héroe o el desastre andante.

La cooperación tampoco es lo que esperas. Sí, puedes jugar con otros tres incautos, pero olvídate de tácticas milimetradas: aquí las sinergias surgen del caos, del “¿y si combino esta habilidad que lanza cuchillas con esa otra que invoca relámpagos cada vez que grito?”. Spoiler: a veces funciona. A veces no. Pero siempre es divertido. Y cuando crees que ya viste todo, el juego te lanza algo nuevo desbloqueado por tus fracasos gloriosos. No hay una ruta marcada ni una forma correcta de jugar. SWORN es como un experimento alquímico sin instrucciones: mezclas ingredientes, prendes fuego y ves qué pasa. Ah, y todo esto envuelto en una estética que parece sacada de un cómic oscuro dibujado por alguien que tuvo una pesadilla con Excalibur y decidió convertirla en videojuego. Bienvenido al colapso artúrico. Ponte la armadura —si es que puedes llamarla así— y prepárate para lo imprevisible.

¿Por qué debería descargar SWORN?

La mayoría no sabe bien qué espera al lanzarse a SWORN. Algunos buscan un roguelike, otros solo quieren romper la rutina. Y aunque el esqueleto del juego parece familiar, algo se descompone en cada partida: el bucle inicial se retuerce, se pliega sobre sí mismo, y de pronto estás combinando habilidades que ni siquiera sabías que existían. Ahí, en ese caos, es donde vive la magia. Las bendiciones—esas extrañas ofrendas de los Señores Feéricos—no siguen reglas claras. Titania puede darte fuego... o hambre de destrucción. Oberon sopla vientos que a veces limpian el campo y otras lo revuelven todo.

Y luego están esas mezclas imposibles que no buscabas, pero que te encuentran igual. Nada lineal, nada seguro. Jugar en solitario es una cosa; hacerlo en equipo, otra criatura entera. El cooperativo no suaviza la experiencia: la retuerce, la fractura. Un aliado puede salvarte o meterte en más problemas. Es impredecible, frenético, y justo por eso tan adictivo. No hay estrategia fija cuando cada compañero improvisa su propia sinfonía de caos.

Visualmente, SWORN no grita: susurra con voz grave. Sombras duras, líneas que parecen dibujadas con furia contenida, luces que cortan como cuchillas. No busca gustar a todos; busca quedarse en tu cabeza después de apagar la pantalla. ¿Quieres algo cómodo? Este no es tu juego. ¿Pero si te apetece lanzarte al vacío sin saber qué pasará? Entonces sí: prueba SWORN. Aquí fallar es parte del encanto... y volver a intentarlo, casi inevitable.

¿SWORN es gratis?

SWORN no cae del cielo ni se regala en cajas de cereales. Lo encuentras en Steam, sí, pero con precio: depende de si vas por la versión estándar, te lanzas a la deluxe o cazas alguna oferta voladora. ¿Extras cosméticos? Están ahí para quien quiera brillar más, pero no son boleto de entrada. No hay tarifas mensuales escondidas ni trucos de gratis-pero-no. Pagas una vez y el juego es tuyo, sin trampas ni asteriscos que leer con lupa.

¿Con qué sistemas operativos es compatible SWORN?

SWORN no se lleva bien con todos los sistemas: solo se deja querer por Windows, y más concretamente por su versión de 64 bits del Windows 10. No le hables de Linux ni de macOS, porque frunce el ceño y da media vuelta. El hardware mínimo que exige no es precisamente modesto: una GTX 960 o una Radeon HD 7970 como mínimo para que el juego no te mire con desprecio. Ahora, si lo que quieres es que te guiñe el ojo y te dé su mejor versión en pantallas grandes, ve pensando en una RTX 2060 o una RX 5600, porque eso es lo que él mismo pide para lucirse. ¿Mac? ¿Linux? SWORN no los quiere en su fiesta. El desarrollador ha cerrado la puerta y ni siquiera ha dejado una nota en la ventana.

Algunos valientes han intentado colarse por la trampilla con capas de compatibilidad, pero eso ya es terreno salvaje: sin garantías y sin red. Lo bueno es que si estás en Windows, el juego te recibe con los brazos abiertos y un mando en cada mano. Tanto los de Xbox como los de PlayStation se llevan bien con él desde el primer segundo, sin dramas ni menús escondidos. Y claro, están las comodidades modernas: Steam Cloud, logros, cooperativo… todo funcionando como un reloj bien aceitado. En resumen: si juegas desde Windows, SWORN te sonríe. Si vienes desde otro sistema operativo... bueno, prepárate para improvisar y desear buena suerte al universo.

¿Qué otras alternativas hay además de SWORN?

Out of Time no se parece a nada que esperes. No hay monstruos, ni jefes finales, ni siquiera un botón para atacar. Es un juego que se pliega sobre sí mismo, como una carta olvidada que se relee una y otra vez buscando algo que no estaba ahí la primera vez. Cada nivel es un reloj roto que pide ser comprendido con paciencia, no con reflejos. Aquí el tiempo no corre: se enrosca, se repite, se esconde en los detalles. Ideal para quienes encuentran placer en el eco de sus propios pasos, en volver al mismo lugar y descubrir que ya no es el mismo. No hay magia en forma de hechizos, sino en forma de comprensión. Si alguna vez quisiste pausar el mundo solo para observar cómo respira, este juego te da ese poder.

Shape of Dreams no pregunta si entiendes lo que está pasando; simplemente te deja caer. Lo suyo no es la lógica ni la linealidad: es el lenguaje de los sueños, donde una puerta puede llevarte a un recuerdo o a una idea que aún no has tenido. Combates hay, sí, pero son como sombras que se disuelven si parpadeas. Cada decisión tuya es una pincelada más en un lienzo que nunca termina de definirse. No te guía un mapa sino una sensación—una intuición que a veces acierta y otras te pierde a propósito. Es un juego que no teme ser extraño, como una canción sin estribillo o una historia contada al revés. Ideal para quienes disfrutan más del desconcierto que de la certeza.

Gatekeeper entra como un martillo: sin rodeos y con ruido. Aquí todo es velocidad, caos y partículas flotando tras cada explosión. No hay tiempo para pensar; solo para reaccionar. El mundo se desmorona a tu paso y tú avanzas porque detenerte significa perder. Las partidas son breves pero intensas, como carreras contra un enemigo invisible: el aburrimiento. Jugar en cooperativo convierte la pantalla en una tormenta compartida, donde cada aliado es tanto apoyo como competencia silenciosa por ver quién sobrevive mejor al desastre. Gatekeeper no quiere contarte nada—quiere que dispares primero y preguntes después (o nunca). Para quienes buscan adrenalina digital sin envoltorios narrativos, esta es la vía rápida al descontrol controlado.

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2

Presupuesto

Última actualización 22 de enero de 2026
Licencia De pago
Descargas 2 (últimos 30 días)
Autor Windwalk Games - Team17
Categoría Juegos
SO Windows 64 bits - 10/11

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