Durante décadas, la evolución humana en Asia ha sido uno de los capítulos más confusos de la paleoantropología. Fósiles difíciles de clasificar, dataciones contradictorias y rasgos que no encajaban bien en ningún linaje conocido han alimentado lo que los investigadores llaman el muddle in the middle. Ahora, un nuevo análisis aporta una pieza clave: un fósil humano de unos 150.000 años que refuerza la hipótesis de que varios tipos de humanos convivieron en el norte de China.
El trabajo, publicado en Quaternary Science Reviews, vuelve a poner en el centro del debate a un grupo de restos hallados hace décadas, pero cuyo significado podría ser mucho mayor de lo que se pensaba.
Un fósil antiguo… y muy problemático

Los restos analizados proceden de la provincia de Hebei y fueron descubiertos en la década de 1970. Desde el principio llamaron la atención por su gran capacidad craneal y por una combinación de rasgos arcaicos y relativamente modernos. El problema era otro: nadie se ponía de acuerdo en su edad.
Durante años, las dataciones arrojaron resultados muy dispares, lo que impedía saber si estos homínidos pertenecían a una población temprana, a un grupo tardío o incluso a una mezcla de linajes. Esa incertidumbre los convirtió en un ejemplo clásico del caos evolutivo del Pleistoceno medio.
No fue hasta 2024 cuando un equipo internacional propuso que estos fósiles podrían corresponder a una especie humana distinta, a la que denominaron Homo juluensis.
El nuevo estudio ha abordado el principal escollo: la edad real de los restos. Para ello, los investigadores aplicaron datación por series de uranio tanto a cinco fósiles humanos como a restos de fauna asociados al mismo contexto geológico.
El resultado acota mucho mejor el periodo de ocupación: entre hace 138.000 y 228.000 años. Esta horquilla sitúa a Homo juluensis de lleno en un momento clave de la evolución humana en Asia.
Y aquí aparece el punto más interesante.
Coincidiendo con el “hombre dragón”

Ese rango temporal se solapa directamente con la presencia de Homo longi, conocido popularmente como el hombre dragón. Este homínido, descrito a partir del famoso cráneo de Harbin, está datado en torno a los 150.000 años y presenta una morfología claramente diferenciada.
La coincidencia temporal refuerza una idea cada vez más aceptada: el norte de China no estuvo habitado por un solo tipo de humano, sino por al menos dos linajes distintos con rasgos anatómicos diferentes compartiendo región —y posiblemente recursos— durante miles de años.
Lo que aún no está claro es la relación exacta entre ambos: si pertenecían a ramas separadas, si hubo hibridación o si representan variaciones regionales de un mismo linaje más amplio.
Un Asia mucho más diversa de lo que creíamos
Este hallazgo se suma a una tendencia clara en la investigación reciente: la evolución humana no fue una línea recta, y Asia desempeñó un papel mucho más complejo de lo que durante décadas se asumió desde una perspectiva eurocéntrica.
Mientras en Europa convivían neandertales y Homo sapiens, en Asia oriental podrían haber coexistido varios grupos humanos arcaicos, algunos de ellos aún sin un encaje definitivo en el árbol evolutivo.
Lejos de cerrar el debate, el fósil de Hebei lo amplía. Pero también deja un mensaje claro: la historia de nuestra especie es más plural, más caótica y más interesante de lo que imaginábamos. Y el llamado hombre dragón ya no parece una rareza aislada, sino parte de un paisaje humano sorprendentemente diverso.
[Fuente: As]