Saltar al contenido

Descubren una nueva especie de pulpo gigante que ha estado escondida a plena luz del día

Se sabía que los pulpos eran inteligentes, pero lo de esta
especie es un “nuevo nivel”. Los biólogos acaban de descubrir que tenían un
“disfraz” de camuflaje tan sofisticado,
que se hicieron pasar por un pulpo ya conocido, cuando en realidad era una
especie separada
.

Lo que los investigadores creían una versión del pulpo
gigante del Pacífico ha estado delante de sus narices todo el tiempo, confundido
con la especie Enteroctopus dofleini. Jamás pensaron que podía tratarse de una
especie separada.

En estos momentos no tiene nombre científico, y ni siquiera
se ha descrito completamente, pero el pulpo ha sido confirmado mediante
genética. La existencia de una especie separada se sospechaba desde al menos
2012, cuando los investigadores encontraron evidencias de ADN de un
Enteroctopus genéticamente distinto en las aguas de Alaska. Sin embargo, los
dos pulpos que analizaron fueron liberados sin ser fotografiados, por lo que no
hubo evidencia visual para confirmar.

Por esta razón, los investigadores Nate Hollenbeck y David
Scheel, de la Universidad de Alaska, se propusieron buscar dicha confirmación
visual, la de un pulpo que era similar a otro, pero que sin embargo
morfológicamente era diferente del Enteroctopus dofleini.

¿Cómo? Con trampas de camarón, irresistibles para los
cefalópodos. En Alaska es muy común, ya
que el pulpo gigante del Pacífico se sube a deleitarse con los camarones
atrapados.
De esta forma, Hollenbeck y Scheel recuperaron 21 pulpos, siete de los cuales
podrían identificarse visualmente como distintos del pulpo gigante del
Pacífico.

El nuevo pulpo se definió por unas protuberancias que se levantaban sobre su piel a lo largo del cuerpo y por dos manchas blancas en su
cabeza, donde el gran pulpo del Pacífico solo tiene una. Además, todos ellos
también tenían una papila grande, delgada y larga sobre cada ojo, un rasgo que
ocurre muy raramente en el Enteroctopus.

Finalmente vino la gran prueba final: observar si el ADN coincidía
con las diferencias visuales. Y lo hizo, los siete pulpos fueron genéticamente
distintos del Enteroctopus dofleini, y los investigadores los identificaron
como un gemelo genético a través de genes mitocondriales, genes nucleares y
loci de microsatélites.

El pulpo aún no se ha descrito y nombrado por completo, pero
el estudio ya supone un impacto sobre el Enteroctopus dofleini, ahora que sabemos
que su número ha sido sesgado por la presencia de una especie cuyo camuflaje ha
logrado “engañar” a los investigadores durante décadas. [BioOne via Quartz]

También te puede interesar