
Un grupo de investigadores ha alertado esta semana de la existencia de una variante altamente virulenta de VIH que ha estado circulando silenciosamente por Países Bajos durante estas últimas décadas. Afortunadamente, dicha variante aún responde a los tratamientos convencionales y su propagación parece haber disminuido en los últimos años. Pero este descubrimiento puede ofrecer una oportuna lección sobre la naturaleza de los gérmenes como el VIH y sobre cómo pueden evolucionar con el tiempo para volverse más peligrosos.
Los investigadores han estado trabajando en lo que se conoce como proyecto BEEHIVE, un estudio destinado a descubrir por qué algunas cepas del VIH pueden causar más daño al sistema inmunológico en una persona que en otras, y cuyo resultado final produce el SIDA. Para hacer esto, estudiaron muestras de personas infectadas con el VIH en toda Europa y Uganda, incluidas personas que habían participados en otros estudios anteriores, con la esperanza de encontrar mutaciones comunes que pudieran hacer que el virus fuera más dañino.
Durante su búsqueda, encontraron un grupo de 17 personas, en su mayoría de Países Bajos, que portaban la misma variante del VIH-1, el tipo más común de VIH. Esta versión del virus, fue bautizada finalmente como “variante VB” y parecía tener una virulencia excepcionalmente alta. En la práctica, esto significaba que las personas con la variante VB tenían una carga viral mucho más alta de lo normal y sus niveles de células CD4, las células inmunitarias que infecta y mata el VIH principalmente, también se reducían a gran velocidad.
Para confirmar sus sospechas, el equipo buscó en otra base de datos de pacientes con VIH que viven en Países Bajos. Efectivamente, también encontraron allí la variante. En total, la han identificado en 109 personas hasta el momento. Y estos individuos no parecían ser diferentes de otras personas del país que vivían con el VIH en lo que respecta a edad, sexo u otras características, lo que parece indicar además que el propio virus es el responsable del aumento de la virulencia observado en sus casos. Los hallazgos del equipo fueron publicados este jueves en Science.
“Antes de este estudio, se sabía que la genética del virus del VIH era relevante para su virulencia, lo que implicaba que la evolución de una nueva variante podría cambiar su impacto sobre la salud. El descubrimiento de la variante VB demostró esto, brindando un raro ejemplo del riesgo que plantea la evolución de la virulencia viral”, afirmaba el autor principal del estudio Chris Wymant, investigador del Instituto de Big Data de la Universidad de Oxford en un comunicado.
La VB ciertamente representa un peligro extra para aquellos que tienen la mala suerte de contraer el virus. Debido a que las células CD4 disminuyen tan rápidamente con esta infección, Wyant y su equipo estiman que una persona tardaría tan solo nueve meses en desarrollar SIDA (por lo general, es un proceso que puede llevar años). La carga viral más alta probablemente también hará que estas personas sean más infecciosas. Pero, afortunadamente, la variante VB no parece comportarse de manera diferente a otras cepas de VIH cuando las personas reciben terapia antirretroviral, lo que significa que los tratamientos aún son capaces de suprimir la infección y hacer que las personas sean menos capaces de transmitir el virus a otros.
Al estudiar su genética, el equipo también encontró pruebas de que esta variante podía haber surgido por primera vez en la década de los 90. Y aunque podría haberse propagado más rápidamente a principios de los 2000, es probable que se haya desacelerado en la última década. En otras palabras, aunque el descubrimiento de esta variante es un descubrimiento importante, no parece representar una amenaza importante en estos momentos.
La variante VB también podría ofrecer algunas lecciones sobre evolución viral, que hoy más que nunca resultan aun más importantes debido a la pandemia de covid-19. Aquellos que buscan minimizar la importancia de la pandemia actual afirman, por ejemplo, que los virus dañinos se vuelven inevitablemente más leves con el tiempo, ya que eso les permitirá infectar a más personas que no mueran a causa del virus. Pero en realidad, el proceso de evolución viral es algo más complejo que eso.
El potencial de transmisión de un germen puede verse afectado negativamente por su fatalidad, como ocurre con el ébola. Pero los virus como el SARS-CoV-2 son tan fáciles de transmitir al principio de la infección que es posible que no se vean obligados a cambiar mucho, e incluso una versión más letal puede prosperar fácilmente, ya que las personas pueden tardar semanas en morir como resultado de la infección. De hecho, probablemente esto es lo que vimos cuando apareció la variante Delta de covid-19, que parece haber causado síntomas más grave que las cepas anteriores. Respecto al VIH, su capacidad para causar la enfermedad y eventualmente matar a los infectados parece estar ligada a los mismos atributos que permiten que se transmita más fácilmente. Por tanto, una variante que es más letal aún puede hacerse fuerte si también es más transmisible, al menos hasta cierto punto, como parecen haber sucedido con la variante VB y con otras cepas. Otros factores fuera del propio germen, como nuestra inmunidad preexistente, también desempeñan un papel importante en cómo de fuerte se desarrolla una enfermedad.
Eso no quiere decir que las cepas generalizadas de un virus tampoco puedan volverse más leves con el tiempo, algo que quizás hemos visto ahora con la variante Omicron de covid-19. Esto simplemente demuestra que predecir la trayectoria de virulencia de un virus no es tan fácil. En un artículo sobre los nuevos hallazgos, Joel Wertheim, biólogo evolutivo de la Universidad de California, hace un comentario similar.
“Aunque ciertamente es posible que el SARS-CoV-2 evolucione hacia una infección más benigna, como otros coronavirus del ‘resfriado común’, este resultado está lejos de ser algo predeterminado”, advierte Wertheim.
En cuanto a VB, los investigadores dicen que su aparición no es una señal de que nuestra estrategia actual contra el VIH no esté funcionando. Algunos investigadores han argumentado que el tratamiento de ciertas infecciones en realidad puede promover la evolución hacia variantes altamente virulentas, entre las que posiblemente se incluya el VIH. Pero los investigadores argumentan que la VB parece haber surgido a pesar de estos tratamientos, no a causa de ellos. Y dado que incluso las personas con VB que reciben tratamiento temprano son menos infecciosas, solo muestra que contener el virus de manera efectiva sigue siendo la mejor manera de evitar que variantes como la VB se propaguen más.
“Nuestro descubrimiento de una variante viral altamente virulenta y transmisible enfatiza por tanto la importancia del acceso a pruebas frecuentes para las personas en riesgo”, escribieron, “y por eso es importante el cumplimiento del inicio inmediato del tratamiento para todas las personas que viven con el VIH”.