Hoy se dio a conocer un pequeño ensayo clínico que brindaría un vistazo a un avance prometedor en la medicina: trasplantes de órganos sin la necesidad de medicación antirrechazo de por vida.
En la Universidad de Pittsburgh los médicos probaron si la novedosa técnica podría entrenar el sistema inmunológico de los pacientes para que aceptaran por completo un hígado donado. A varias personas que recibieron el tratamiento les fue posible dejar las drogas inmunosupresoras durante al menos tres años, según lo demostró el ensayo. Y a pesar de que es un trabajo preliminar, podría abrir las puertas a un futuro mucho más cómodo para algunos receptores de órganos, según esperan los investigadores.
“Demostramos que una única… infusión en receptores adultos (de trasplante de hígado de donante vivo) resulta posible y segura”, escribieron en el trabajo que se publicó el viernes en Nature Communications.
El santo grial de la medicina de trasplantes
La donación de órganos puede salvar vidas, pero el cuerpo del receptor paga un precio importante. Una de las razones es que necesitará constantemente drogas que disminuyan la intolerancia del sistema inmunológico hacia el órgano que no es propio. Las drogas no solo disminuyen las defensas del paciente contra las infecciones sino que suelen dañar otras partes del cuerpo. E incluso con esta medicación, el órgano donado puede dañarse gradualmente a causa del sistema inmunológico, y eventualmente podría fallar.
Por eso no sorprende que la ciencia haya pasado años buscando formas mejores de minimizar o eliminar del todo el riesgo del rechazo hacia el órgano recibido. Este estudio reciente se centró en las células dendríticas reguladoras, que pueden comunicarse con otras células inmunológicas para acallar la respuesta del sistema inmune cuando se lo requiere (como la respuesta a los antígenos del cuerpo).
El equió se basó en la teoría de que exponer al receptor del órgano a estas células del donante, antes de efectuar el trasplante, podría preparar al sistema inmunológico del receptor para que aceptara el órgano donado. Decidieron trabajar con pacientes receptores de hígado de donante vivo en su ensayo, ya que en general el hígado suele ser mejor tolerado por el sistema inmune del receptor. Además, el hígado es uno de los pocos órganos que pueden provenir de donantes vivos porque puede regenerarse aunque se le quite un pedazo.
Se trabajó con 13 pacientes receptores de hígado en este ensayo. A cada uno le dieron una dosis de las células dendríticas reguladoras de su donante (derivadas de otros glóbulos blancos) una semana antes del trasplante. Se les prescribió terapia antirrechazo convencional, y se los monitoreó a lo largo de un año. Al cabo de ese año los investigadores intentaron ir retirándoles las drogas antirrechazo a ocho receptores porque sus sistemas inmunológicos mostraban señales de tolerancia al nuevo hígado.
De ocho pacientes, cuatro pudieron dejar por completo las drogas inmunosupresoras, aunque eventualmente uno debió volver a tomarlas. Los otros tres pacientes siguieron sin tomar las drogas hasta finalizar el estudio, una duración promedio de tres años, y su salud permaneció estable.
Al día de hoy los investigadores señalan que un pequeño porcentaje – entre 13% y 16% – de los receptores de hígado tienen la buena fortuna de no necesitar eventualmente terapia inmunosupresora. La terapia experimental de este equipo pareció aumentar esa tasa de éxito a 37,5%.
Lo que vendrá
Los autores admiten que su trabajo de investigación está en etapa inicial y que se requerirá más trabajo para confirmar la efectividad de la terapia. En situación ideal, se incluirán estudios que comparen directamente la terapia con la atención estándar.
Sin embargo, sienten optimismo en cuanto a que las células dendríticas son un foco viable para mejorar la tolerancia inmune y la supervivencia de los órganos donados a largo plazo. Están estudiando ahora otras formas de mejorar el éxito de esta terapia, como el uso de drogas inmunosupresoras diferentes al principio, más amigables con estas células, o cambiar cuándo se suministran las células a los receptores.
“Aunque todavía no hemos alcanzado la victoria definitiva, sí logramos algo que se ve confiable y seguro para retirar las drogas inmunosupresoras a poco del trasplante, en un buen porcentaje de pacientes. Eso es un gran avance”, dijo el autor principal Abhinav Humar, jefe de la División de Trasplantes del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh en declaraciones de la universidad.
Los equipos de investigación de otros lugares también trabajan en métodos que permitan eliminar el rechazo al órgano trasplantado. Aunque inevitablemente algunos de estos proyectos no resultarán efectivos, sí es posible que la donación de órganos sea más segura y menos inconveniente en un futuro no tan lejano.