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Ciencia

Después de casi 40 años sin una sola nutria gigante, Argentina logró algo que nadie había hecho antes: traer de vuelta a un mamífero extinguido en el país

El último grupo familiar de nutrias gigantes visto en libertad en Argentina fue en 1986. Hicieron falta ocho años de trabajo, cuatro países donando ejemplares y un entrenamiento de pesca con peces vivos para revertir esa ausencia. Nadie, en ningún país del mundo, había logrado antes traer de vuelta a esta especie a un ecosistema del que había desaparecido por completo
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El 30 de junio de 2025, una familia de nutria gigante (Pteronura brasiliensis) fue liberada en la Laguna Paraná, dentro del Gran Parque Iberá, en la provincia argentina de Corrientes, marcando la primera reintroducción exitosa de un mamífero extinto localmente en la historia del país. Según describe la propia Fundación Rewilding Argentina, se trata además del primer proyecto a escala mundial que logra recuperar a esta especie en un ecosistema donde había desaparecido por completo.

El grupo liberado está compuesto por Nima, una hembra nacida en el Zoo Aquarium de Madrid en marzo de 2020, su pareja Coco, proveniente del zoológico de Givskud, en Dinamarca, y sus dos crías, Pirú y Kyra, nacidas en el propio Iberá en noviembre de 2024. Los cuatro ejemplares forman parte del Programa Europeo de Especies en Peligro, coordinado por la Asociación Europea de Zoos y Acuarios.

Ocho años de planificación para un desafío sin precedentes

Nutria Gigante En Cautiverio
© Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=117403

La planificación del programa comenzó formalmente en 2017, aunque su origen conceptual se remonta a 2006. El desafío era inédito: la especie no contaba con ejemplares silvestres ni en cautiverio dentro de Argentina, y nunca antes se había intentado una reintroducción de estas características en ningún otro país del mundo.

El proceso incluyó la búsqueda de parejas reproductoras compatibles, el desarrollo de protocolos sanitarios y técnicas de transporte adaptadas a la especie, el diseño de recintos de cuarentena y corrales de presuelta, y la alimentación con peces vivos para que los animales aprendieran a pescar por su cuenta antes de la liberación definitiva. Nima llegó a Argentina en enero de 2023 y convivió con Coco en un recinto de presuelta del Parque Nacional Iberá durante más de dos años, donde ambos desarrollaron comportamientos clave como la pesca, la territorialidad y el cuidado parental.

Por qué Nima era la candidata perfecta

Eva Martínez, veterinaria del Zoo Aquarium de Madrid, explicó que Nima tenía un carácter tímido y poco sociable con los humanos, una característica que en un proyecto de reintroducción resulta una ventaja, porque reduce el riesgo de que los animales busquen contacto con personas en lugar de establecerse de forma autónoma en su nuevo hábitat.

Un depredador clave para la salud de los humedales

Nutria Gigante Depredador
© PhotocechCZ – Shutterstock

La nutria gigante, también conocida como lobo gargantilla, ariraí o lobo grande de río, puede alcanzar 1,8 metros de largo, incluida su característica cola aplanada, y pesar hasta 33 kilos. Es un animal diurno y extremadamente sociable, que vive en grupos familiares formados por una pareja monógama y sus crías.

Sebastián Di Martino, director de Conservación de Rewilding Argentina, señaló que la nutria gigante es el principal depredador acuático de estos humedales, con una dieta compuesta casi totalmente por peces, por lo que su presencia contribuye de forma directa a mantener saludables los sistemas hídricos que habita. El Gran Parque Iberá, con más de 756.000 hectáreas de humedal dentro de una de las cuencas hidrográficas más importantes de Sudamérica, ofrece condiciones óptimas para la especie: gran superficie protegida, abundancia de presas y ausencia de amenazas como la caza o la contaminación.

Cómo se monitorea a la familia después de la liberación

Para garantizar el seguimiento de los animales en libertad, el equipo técnico desarrolló un arnés de monitoreo post-liberación diseñado específicamente para las características físicas de la especie, que permite rastrear sus movimientos y comportamiento. En paralelo, se implementaron estudios de ADN ambiental para seguir la adaptación de los ejemplares a su nuevo hábitat, una herramienta científica clave para evaluar el éxito real de la reintroducción y ajustar el proyecto si fuera necesario.

Rewilding Argentina ya proyecta liberaciones adicionales tanto en Iberá como en la región del Chaco, con el objetivo de reconstruir la conectividad entre poblaciones que hoy permanecen aisladas y darle a la especie una chance real de recuperación a mediano plazo en el país.

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