En medio del desierto saudí, un proyecto sin precedentes busca redefinir lo que una ciudad puede ser. Neom, valorada en casi 2 billones de euros, promete una utopía tecnológica, ecológica y urbanística. Sin embargo, las más recientes imágenes tomadas desde el espacio parecen contar otra historia: la de una obra monumental que avanza con tropiezos y bajo una creciente ola de cuestionamientos.
El plan más ambicioso del siglo XXI, captado desde el espacio

Neom, el eje central del plan Visión 2030 del príncipe heredero Mohammed bin Salman, está diseñada como una ciudad lineal de 170 kilómetros, compuesta por dos gigantescas estructuras paralelas de 500 metros de altura, que alojarán a nueve millones de personas. La idea, en teoría, es crear un nuevo paradigma urbano: sin coches, sin contaminación y alimentado enteramente por energías renovables.
Pero lo que en los renders parece una utopía futurista, en el terreno real avanza con velocidad incierta. Las imágenes satelitales de 2023 mostraban extensas labores de movimiento de tierras a lo largo de casi toda la línea del proyecto. Sin embargo, fotografías más recientes reflejan una reducción considerable de la actividad, con zonas enteras aparentemente detenidas.
A pesar de los informes sobre despidos masivos y presuntos recortes presupuestarios, el ministro de Economía saudí, Faisal F. Alibrahim, ha negado cualquier repliegue del proyecto. El gobierno insiste en que Neom sigue en marcha, aunque algunos expertos empiezan a preguntarse si la realidad podrá igualar la ambición.
Los desafíos invisibles de una ciudad imposible

Uno de los principales obstáculos del proyecto es el entorno extremo en el que se ubica. Arabia Saudita ya enfrenta temperaturas abrasadoras, y la idea de encapsular una ciudad entera entre paredes reflectantes de vidrio ha sido criticada por especialistas que advierten que podría funcionar como un invernadero gigante, amplificando el calor en lugar de disiparlo.
Además, el suministro de agua potable para millones de personas en pleno desierto se presenta como un reto técnico colosal. Se prevé el uso intensivo de plantas desalinizadoras, pero esto conlleva un enorme consumo energético, lo que genera dudas sobre la sostenibilidad real del modelo.
En el plano social, la llegada masiva de trabajadores extranjeros ha generado preocupaciones sobre las condiciones laborales. Diversos informes han señalado irregularidades en los derechos de los obreros, así como quejas sobre seguridad, salarios y jornadas extenuantes. Aunque la creación de empleo ha sido uno de los argumentos fuertes a favor del proyecto, las críticas sobre la gestión humana no han cesado.
¿Una ciudad del futuro… o una advertencia desde el presente?

A medida que Neom avanza —más lentamente de lo planeado— se convierte en algo más que un experimento urbanístico. Es también un espejo de las tensiones entre ambición tecnológica y limitaciones del mundo real.
La estructura más grande jamás concebida por el ser humano aún está en sus primeras fases, pero ya plantea preguntas profundas sobre cómo, por qué y para quién construimos las ciudades del futuro. Las imágenes satelitales no solo muestran lo que se ha edificado, sino también lo que aún está en juego: la credibilidad de un proyecto que quiere hacer historia… pero que todavía no la ha escrito.