Según la mitología irlandesa, Irlanda del Norte fue una vez el hogar de un gran gigante llamado Finn McCool. Cuando un gigante escocés llamado Benandonner cruzó el mar de Irlanda y amenazó la tierra de Finn, este respondió arrancando enormes fragmentos de la costa de Antrim y lanzándolos al agua, creando un camino de pilares hexagonales para llegar hasta su rival y enfrentarlo. Así, según la leyenda, nació la Calzada del Gigante.
Es una historia fascinante, pero la ciencia ofrece una explicación diferente. Tras siglos de estudio de este extraordinario lugar, los investigadores creen que sus 40.000 columnas negras de basalto se formaron durante una intensa actividad volcánica que empujó magma a través de grietas en la superficie terrestre. Hasta ahora se pensaba que este proceso se desarrolló a lo largo de unos 13,5 millones de años, pero una nueva investigación sugiere que la Calzada del Gigante se formó mucho más rápido: en apenas 5,5 millones de años.
El estudio, publicado en marzo en la revista Geology, vincula la formación de la Calzada del Gigante, la meseta de Antrim, las montañas Mourne y Slieve Gullion con un importante evento volcánico global registrado en rocas ubicadas incluso en Groenlandia. Gracias a esta conexión, los científicos pudieron construir una nueva cronología de la actividad volcánica en Irlanda del Norte y determinar con mayor precisión cuándo y cómo se formó este famoso paisaje.
“Estos hallazgos han cambiado por completo nuestra comprensión del papel de Irlanda del Norte dentro de la historia volcánica más amplia del Atlántico Norte”, afirmó Mark Cooper, geólogo principal del Servicio Geológico de Irlanda del Norte y autor principal del estudio.
Una pieza clave de un rompecabezas geológico
La Calzada del Gigante, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es una de las formaciones más impresionantes de la costa de Antrim y atrae a millones de visitantes cada año. Comprender su historia geológica tiene una gran importancia cultural y científica, pero determinar cuándo se formó era solo una parte de un problema mucho más amplio que Cooper y su equipo intentaban resolver.
Los investigadores querían descubrir qué provocó la formación de la Provincia Ígnea del Atlántico Norte, una inmensa región de lavas basálticas creada entre hace 62 y 54 millones de años durante uno de los episodios volcánicos más grandes de la historia de la Tierra.
Esta gigantesca provincia volcánica se fragmentó durante la apertura del océano Atlántico Norte, dejando restos distribuidos por el oeste de Escocia, las Islas Feroe, el noroeste de Islandia, el este de Groenlandia, el oeste de Noruega e Irlanda del Norte.
Sin embargo, las formaciones de Irlanda del Norte, incluida la Calzada del Gigante, habían desconcertado durante décadas a los geólogos porque parecían no encajar con las fechas observadas en otras partes de la Provincia Ígnea del Atlántico Norte. Para resolver esta discrepancia, el equipo utilizó técnicas modernas de datación mucho más precisas y reconstruyó la secuencia temporal de la actividad volcánica en la región.
Reescribiendo la historia de la Calzada del Gigante
Los resultados muestran que las rocas volcánicas de Irlanda del Norte no son tan excepcionales como se pensaba anteriormente. En realidad, la Calzada del Gigante y otras formaciones ígneas de la región parecen haberse originado durante un período de vulcanismo mucho más acotado y coherente con la cronología general de la Provincia Ígnea del Atlántico Norte.
“Los análisis de última generación nos han permitido, por primera vez, situar la actividad volcánica que dio origen a la Calzada del Gigante dentro de un contexto global mucho más preciso”, explicó Simon Tapster, geocronólogo del Servicio Geológico Británico y coautor del estudio.
Tapster destacó además que las icónicas 40.000 columnas de basalto que todavía pueden verse en Irlanda del Norte no solo son un espectáculo natural impresionante, sino también una valiosa fuente de información para comprender las transformaciones geológicas globales que ocurrieron durante el período Paleógeno.
La investigación no solo mejora nuestro conocimiento sobre uno de los sitios patrimoniales más famosos del mundo, sino que también respalda la idea de que la Provincia Ígnea del Atlántico Norte se formó mediante breves pero intensos episodios de actividad volcánica distribuidos de forma consistente por distintas regiones.
En conjunto, estos hallazgos aportan una nueva perspectiva sobre uno de los eventos volcánicos más importantes de la historia del planeta y ayudan a comprender mejor cómo procesos geológicos ocurridos hace decenas de millones de años dieron forma a algunos de los paisajes más extraordinarios que existen en la actualidad.