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Tecnología

Dio más de 5.000 vueltas a la Tierra y pasó casi un año en el espacio. Ahora asegura que un videojuego puede enseñar mecánica orbital mejor que muchos cursos

Aprender a lanzar cohetes, mantener órbitas o regresar desde el espacio parece algo reservado a astronautas e ingenieros. Sin embargo, existe un videojuego que ha conseguido enseñar esos conceptos a millones de personas y que incluso ha llamado la atención de la NASA y la Agencia Espacial Europea.
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Cuando pensamos en la formación de astronautas, solemos imaginar simuladores multimillonarios, centros de control repletos de pantallas y años de entrenamiento especializado. Por eso resulta tan llamativo que una de las herramientas educativas más valoradas por algunos profesionales del sector espacial sea, en realidad, un videojuego.

No hablamos de una aventura futurista ni de un simulador simplificado. Hablamos de Kerbal Space Program, un título que lleva más de una década enseñando física orbital, diseño de cohetes y planificación de misiones espaciales a millones de jugadores sin que muchos de ellos sean plenamente conscientes de ello. Y quien lo afirma no es cualquiera.

El astronauta que vio en un videojuego una herramienta de formación

Dio más de 5.000 vueltas a la Tierra y pasó casi un año en el espacio. Ahora asegura que un videojuego puede enseñar mecánica orbital mejor que muchos cursos
© NASA.

Scott Kelly pasó cerca de un año acumulado en el espacio y completó más de 5.000 órbitas alrededor de la Tierra durante su carrera como astronauta de la NASA. Pocas personas conocen mejor que él cómo funciona una misión espacial real.

Precisamente por eso llamó la atención cuando, tras regresar de una de sus largas estancias en la Estación Espacial Internacional, se sentó frente a un ordenador para jugar a Kerbal Space Program durante una entrevista pública.

Mientras construía naves y realizaba maniobras orbitales dentro del juego, Kelly fue explicando conceptos que forman parte del día a día de cualquier astronauta: cambios de órbita, encuentros espaciales, consumo de combustible, reentradas atmosféricas y planificación de trayectorias.

Su conclusión fue clara: la NASA podría utilizar una herramienta así para introducir a futuros controladores de vuelo y astronautas en los fundamentos de la mecánica orbital.

Un videojuego que enseña física sin parecer una clase

La gran virtud de Kerbal Space Program es que convierte conceptos extremadamente complejos en problemas prácticos. El jugador debe diseñar sus propios cohetes, calcular cuánto combustible necesita, gestionar la velocidad orbital y comprender por qué una nave no simplemente «sube» al espacio, sino que debe acelerar lateralmente para entrar en órbita.

Sin darse cuenta, quien juega aprende nociones de Delta-V, transferencia de Hohmann, gravedad, empuje, masa, aerodinámica y navegación espacial. Y lo hace porque necesita entenderlas para no acabar viendo cómo su cohete explota a los pocos segundos del despegue.

Cuando la NASA empezó a prestar atención

Dio más de 5.000 vueltas a la Tierra y pasó casi un año en el espacio. Ahora asegura que un videojuego puede enseñar mecánica orbital mejor que muchos cursos
© YouTube / SpaceVrse.

Lo más sorprendente es que el interés no se quedó en simples elogios. Con el paso de los años, la NASA colaboró con los desarrolladores del juego y llegó a utilizarlo como referencia en iniciativas educativas. Uno de los casos más conocidos fue una beca concedida al Montgomery County Community College, en Pensilvania, donde Kerbal Space Program formó parte de un programa piloto centrado en cohetería y mecánica orbital.

La Agencia Espacial Europea también mostró interés por el potencial educativo del simulador. La razón es sencilla: aunque presenta un tono humorístico y personajes caricaturescos, las leyes físicas que gobiernan el universo de Kerbal son extraordinariamente rigurosas.

Del entretenimiento a las misiones reales

Quizá lo más inesperado haya llegado en los últimos años. Diversos ingenieros aeroespaciales han planteado formalmente la posibilidad de utilizar Kerbal Space Program durante las fases preliminares de diseño conceptual de misiones. No porque sustituya a las herramientas profesionales de la NASA, sino porque permite visualizar rápidamente ideas, trayectorias y conceptos antes de pasar a software mucho más complejo.

Es una situación difícil de imaginar hace dos décadas: un videojuego desarrollado por un pequeño estudio independiente mexicano terminando en conversaciones sobre formación espacial y planificación de misiones.

Pero quizá eso explique parte de su éxito. Kerbal Space Program consigue algo extraordinario: convertir la física orbital en un juego tan divertido que millones de personas aprenden ciencia espacial sin darse cuenta. Y para agencias como la NASA, pocas herramientas educativas pueden presumir de algo así.

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