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Ciencia

Donar un riñón es una actitud muy valorable, pero hay hombres que pagan un precio extraño al hacerlo: su escroto se hincha

La investigación muestra que muchos donantes vivos de riñón necesitan cirugía para resolver el problema del escroto hinchado
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Donar un riñón es uno de los regalos más preciosos que puedes darle a alguien. Pero esa acción podría cobrarse un precio poco anunciado en el caso de los hombres. Un trabajo de investigación publicado hoy encuentra que muchos de los varones donantes de riñón necesitarán luego una cirugía para arreglar sus escrotos hinchados.

Los científicos analizaron las historias clínicas de varones que han sido donantes vivos de riñón en Ontario, Canadá. Encontraron que casi uno de cada ocho requerirá cirugía eventualmente para resolver la acumulación de líquido en sus escrotos.  Los investigadores dicen que este hallazgo no tiene por qué desalentar la donación de riñones, pero sí destacan que hay que tomar conciencia de esta potencial complicación.

“Los donantes, pasados y futuros, tienen que estar informados sobre el riesgo para que conozcan los síntomas que hay que monitorear después de la donación”, escriben en el trabajo publicado el lunes en Annals of Internal Medicine.

Hinchazón del escroto

Nuestros cuerpos tienen dos riñones, aunque solo nos hace falta uno para funcionar con normalidad. Eso significa que los riñones son una de las pocas partes del cuerpo que podemos donar estando vivos (también podemos donar partes de otros órganos como el hígado o los pulmones).

En estudios se ha hallado que el donante promedio de riñón vive tanto como habría vivido sin donar, con probablemente casi ningún efecto en su salud a largo plazo. Pero toda cirugía tiene  potenciales riesgos, a corto y largo plazo.

En general, la donación de riñón se hace por nefrectomía laparoscópica, con pequeñas incisiones en el abdomen, una cirugía más segura y que implica una recuperación más corta que la cirugía abierta. Pero los médicos notaron que algunos donantes varones desarrollan un saco lleno de líquido en su escroto después de la cirugía, que se conoce como hidrocele. La acumulación de líquido rodea al testículo y aparece del mismo lado del que se practicó la cirugía.

A veces la situación se resuelve sola, en especial si se da en niños pequeños. Pero en los adultos es más probable que persista y cause hinchazón notable, incomodidad y dolor. En los casos más graves se requiere cirugía para drenar o eliminar el hidrocele.

Aunque la complicación se da en hombres que donan un riñón, los investigadores dicen que el suyo es uno de los primeros estudios que analizan la frecuencia con que surge el problema que requiere de una cirugía a largo plazo.

Analizaron datos vinculados del sistema de salud de los residentes de Ontario, Canadá (el país brinda cobertura de salud universal, lo que facilita el estudio de la salud poblacional). Identificaron y siguieron a casi 900 hombres que habían sido donantes vivos de riñón entre abril de 2002 y marzo de 2023. Específicamente, compararon las probabilidades de que tuvieran que pasar por cirugía del escroto, con pacientes varones de la misma edad y factores similares, que no habían donado.

En conjunto, alrededor del 8% de los hombres pasaron por cirugía del escroto después de onar un riñón, durante el período del estudio. Entre los no donantes el porcentaje era de 0,2%. La mayoría de las cirugías (más del 90%) fueron para eliminar un hidrocele. La incidencia de las cirugías aumentaba también con los años.

Sobre la base de estos datos, los investigadores estimaron que alrededor del 14% de los hombres que donan un riñón – uno de cada ocho – necesitará cirugía del escroto en los siguientes 20 años, en comparación con uno de cada 143 no donantes. Además, calcularon que alrededor del 30% de los varones donantes eventualmente requiere de un ultrasonido del escroto.

¿Deberían seguir donando los varones?

Los hallazgos no contradicen estudios anteriores que establecen que la donación de riñón de un donante vivo es un procedimiento seguro a largo plazo. Y por cierto, no están diciendo que los varones vivos deben dejar de donar, y señalan que la mayoría jamás necesitará esta cirugía. “Es vital seguir alentando a donar un riñón siendo donante vivo ya que la práctica beneficia al donante, al receptor, a las familias y a la sociedad”, escriben en su trabajo.

Casi la mitad de los donantes vivos de riñón son hombres, y aunque el escroto hinchado no representa riesgo de vida, sí puede ser molesto y estresante. Aunque el riesgo de tener que pasar por una cirugía es menor, el problema existe y los médicos especializados en trasplantes y otros más deberían buscar la forma de mitigarlo.

“Nuestros hallazgos ameritan acción de parte de la comunidad de trasplantes para salvaguardar la práctica”, afirman los investigadores.

Son acciones que pueden incluir la información del riesgo a los donantes varones, asegurar que los donantes no se vean obligados a pagar el costo de la cirugía de escroto si la requirieran, y estudiar si es posible cambiar la forma de extraer el escroto de un donante vivo varón para reducir las probabilidades de que luego surja este problema.

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