Cuando sientes amor o felicidad, ¿dónde lo notas? Un equipo de investigadores decidió responder esta pregunta creando un mapa corporal de las emociones.
Para ello, pidieron a los participantes que imaginaran diferentes emociones y luego pintaran en un dibujo humanoide las zonas donde sentían más activación o desactivación en su cuerpo.

Al unir los resultados de todas las personas, descubrieron patrones corporales comunes para cada emoción:
- Alegría y amor: activan casi todo el cuerpo.
- Miedo: se siente con fuerza en el pecho, donde se activa la respuesta de lucha o huida.
- Ira: se concentra en los brazos y manos, como si el cuerpo se preparara para reaccionar.
- Tristeza y depresión: provocan una sensación de vacío y falta de energía en el cuerpo, especialmente en la cabeza y extremidades.
Estos mapas fueron publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences en 2013. Pero recientemente, los investigadores decidieron dar un paso más allá: compararlos con textos antiguos para ver si las emociones siempre se han sentido igual.
¿Las emociones se sentían igual en la antigüedad?

Para descubrirlo, un equipo de científicos analizó un millón de palabras de textos mesopotámicos escritos entre el 934 y el 612 a.C. Estos documentos describían cómo las personas de la época sentían sus emociones en el cuerpo.
Los resultados fueron sorprendentes. Algunas emociones coinciden con las sensaciones modernas, pero otras eran muy distintas:
- Felicidad: en la antigüedad, se asociaba con el hígado, mientras que hoy se siente en todo el cuerpo.
- Ira: los mesopotámicos la vinculaban con los pies, mientras que ahora se siente en los brazos y manos.
- Amor: en el pasado, se concentraba en el hígado, el corazón y las rodillas. Hoy, se percibe en todo el cuerpo.
Estos hallazgos fueron publicados en la revista iScience en diciembre y sugieren que, aunque las emociones son universales, nuestra percepción física de ellas ha cambiado con el tiempo.
¿Por qué las emociones se sienten diferente hoy?

Los investigadores creen que los cambios en la percepción emocional podrían deberse a factores culturales y lingüísticos.
Las antiguas descripciones provienen de textos escritos, mientras que los mapas modernos se basan en experiencias reportadas directamente por las personas. Es posible que en el pasado se usaran ciertas metáforas para describir las emociones, mientras que hoy simplemente nos enfocamos en cómo las sentimos físicamente.
Aun así, queda una gran pregunta por responder: ¿las emociones siempre se han sentido en las mismas partes del cuerpo o han evolucionado con el tiempo?

La ciencia aún no tiene una respuesta definitiva, pero este estudio abre la puerta a entender mejor cómo las emociones afectan nuestro cuerpo y cómo podrían seguir cambiando en el futuro.