A veces, una mínima contrariedad desata una reacción desproporcionada. No es falta de paciencia: es el reflejo de un cuerpo en déficit energético. Investigaciones recientes revelan que nuestro estado de ánimo depende, en gran parte, de cómo el cerebro administra la energía interna. Desde INECO, especialistas proponen cuatro acciones sencillas para fortalecer el bienestar emocional y conservar la estabilidad mental a lo largo del día.
1. Registrar cómo está el cuerpo antes de reaccionar
El primer paso para cuidar la energía es observar el propio estado interno. La neurociencia denomina interocepción a la capacidad de detectar las señales que provienen del cuerpo: ritmo cardíaco, respiración, tensión muscular, hambre o fatiga.
Tomarse unos segundos para reconocer estas sensaciones permite anticipar necesidades antes de que el cuerpo entre en “modo alarma”. Si el cansancio o la irritabilidad aparecen, tal vez sea señal de que las reservas energéticas están bajas.
2. Comer y dormir: los verdaderos reguladores emocionales
El cerebro funciona como un gestor financiero: cada pensamiento, emoción o movimiento tiene un costo metabólico. Dormir mal o saltarse comidas equivale a gastar más de lo que se tiene. Según la neurocientífica Lisa Feldman Barrett, la misión principal del cerebro no es pensar, sino mantener el equilibrio corporal.
Reponer energía con descanso suficiente y alimentación regular ayuda a evitar respuestas emocionales desmedidas y a estabilizar el ánimo.

3. Buscar microacciones que recarguen energía
Caminar unos minutos, hablar con un amigo o jugar con una mascota no son distracciones banales: son estrategias de recuperación energética.
La investigadora Camilla Nord, de la Universidad de Cambridge, sostiene que el cerebro se recalibra a través de pequeñas pausas que reducen el estrés y favorecen la homeostasis. Estas microacciones restauran la sensación de control y permiten afrontar las demandas diarias con más claridad y menos tensión.
4. Ajustar las exigencias en momentos de cambio
No todos los días se cuenta con el mismo nivel de energía. En etapas de transición —mudanzas, exámenes, pérdidas o sobrecarga laboral— conviene reducir otras exigencias y practicar la paciencia.
El doctor Adrián Yoris, de Fundación INECO, recomienda entender estas fases como “inversiones temporales de energía” y no como retrocesos. El autocuidado implica administrar el esfuerzo para sostener el equilibrio, no forzarlo.

El estudio EM-BODY: ciencia para entender lo que sentimos
El EM-BODY Study, una colaboración internacional entre University College London, Cambridge, Sussex, INCYT–CONICET y Fundación INECO, busca comprender cómo la percepción corporal influye en la salud mental.
Según Yoris, “la variabilidad en la forma en que sentimos el cuerpo puede explicar por qué algunas personas responden mejor a ciertos tratamientos psicológicos”. El proyecto integra ciencia y experiencia de vida, permitiendo que participantes con o sin antecedentes de salud mental contribuyan a un mejor entendimiento del bienestar humano.
Cuidar la economía interna
Dormir bien, comer a tiempo y respirar con conciencia no son simples rutinas: son actos de mantenimiento del sistema que sostiene la mente. Cuando el cuerpo está equilibrado, el cerebro puede usar su energía en empatía, creatividad y aprendizaje.
Cuidar la economía interna es, en definitiva, una forma moderna de cuidar la salud emocional.
Fuente: Infobae.