¿Cómo es exactamente una partida de rol?

Imagina una obra de teatro en torno a una mesa en la que uno de los participantes es el narrador, y el resto son actores, pero solo el narrador conoce la historia y lo que va a pasar (o lo que puede pasar). El narrador es el Amo del calabozo, Dungeon Master, master, o DM para abreviar. El resto son los personajes jugadores o PJs.
¿En qué se diferencia esto de una obra de teatro normal? Pues en que hay reglas y dados. Los personajes jugadores pueden decir lo que quieran e intentar hacer lo que quieran, pero las reglas están pensadas para determinar si son capaces de realizar esas tareas con éxito, sea escalar una pared, atacar a un goblin con su espada, lanzar un conjuro con éxito, leer unos antiguos grabados en la pared de un templo abandonado, o engañar al capitán de la guardia para que les deje entrar en la ciudad. Las reglas determinan la dificultad de lo que el jugador quiere hacer (no es lo mismo disparar una flecha a un orco que está en un pasillo a diez metros, que disparar una flecha a un orco que está a 100 metros y parapetado detrás de una roca). Los dados sirven para determinar si tiene éxito o no en su acción, introduciendo además un poco de emocionante azar en la ecuación. Los enemigos y personajes que pueblan el mundo de juego también están sujetos a estas mismas reglas y tienen que tirar dados (los tira el DM).

Antes decíamos que es una obra de teatro y que cada jugador encarna a un personaje, pero no tienes que preocuparte si te da timidez tener que interpretar. El nivel de interpretación es voluntario y muy variable. Conozco a jugadores a los que les encanta cambiar el tono de voz y se esfuerzan por reaccionar al mundo como lo haría su personaje (gritan, juran por su deidad, etc…). Otros (la mayoría) simplemente juegan como ellos mismos porque es mucho más relajado.