El proyecto Chachimbiro y la inversión en energía geotérmica
El pasado 3 de octubre de 2024, Ecuador dio un paso importante en el desarrollo de su primera planta geotérmica de generación eléctrica con la firma de un crédito de USD 43 millones otorgado por la Embajada de Japón. Este financiamiento impulsará el proyecto geotérmico Chachimbiro, en la provincia de Imbabura, el cual tiene una capacidad proyectada de 50 megavatios.
El ministro de Energía y Minas, Antonio Goncalves, destacó que este proyecto contribuirá al cambio de la matriz energética del país, permitiendo aprovechar recursos renovables. Además, se espera que genere un ahorro estimado de USD 147,9 millones durante sus primeros 10 años de operación.
¿Qué es la energía geotérmica?
La energía geotérmica consiste en aprovechar el calor interno de la Tierra para generar electricidad. Este proceso implica la extracción de vapor caliente que, al hacer girar una turbina, produce energía. Según Aracely Yandún, docente de la Universidad de las Américas (UDLA), este tipo de plantas se suelen instalar cerca de áreas con actividad volcánica o aguas termales. Ecuador, con 27 volcanes activos, tiene un gran potencial para este tipo de energía.
Diversos estudios en zonas como Chachimbiro, Tufiño, Chacana y Chalupas sugieren que el país podría llegar a generar hasta 3.000 megavatios de energía geotérmica, lo que sería un avance significativo en la diversificación energética.
Ventajas y desafíos de la energía geotérmica
Una de las principales ventajas de la energía geotérmica es que no depende de factores climáticos, a diferencia de otras fuentes renovables como la solar o la eólica. Además, permite diversificar la matriz energética de Ecuador, disminuyendo la dependencia de fuentes convencionales.
No obstante, según Yandún, la instalación de plantas geotérmicas presenta grandes desafíos. Los estudios de viabilidad pueden llevar más de cinco años, y la construcción de la infraestructura puede tardar hasta una década. Estos elevados costos y tiempos de desarrollo son los principales obstáculos que enfrenta este tipo de proyectos en el país.
Experiencia internacional: Chile e Islandia
A nivel regional, Chile ha sido pionero en el desarrollo de plantas geotérmicas. En 2017, se inauguró la primera planta geotérmica de generación eléctrica de Sudamérica en Ollagüe, Antofagasta, con una capacidad instalada de 48 megavatios. Esta planta ha demostrado ser un modelo eficiente, inyectando 340 gigavatios anualmente al Sistema Interconectado de Chile.
Por otro lado, Islandia es un referente mundial en el aprovechamiento de la energía geotérmica, utilizando el calor de sus 130 volcanes activos para generar el 27% de su energía eléctrica. La energía limpia y sostenible ha permitido que el 90% de los hogares en Islandia se calienten con agua geotérmica.