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Tecnología

EE. UU. echa a DeepSeek de todas sus agencias civiles, y el veto alcanza incluso a apps de otras empresas que usen su tecnología

El problema es cómo comprobarlo: hay plataformas que pueden enviar consultas a modelos de DeepSeek sin que el usuario se entere
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En enero de 2025, un modelo de inteligencia artificial chino casi desconocido sacudió Wall Street. DeepSeek R1 rendía de forma comparable a los mejores modelos estadounidenses con una fracción de sus costos declarados, y su aparición provocó una caída histórica en las acciones de Nvidia. Casi dos años después, Estados Unidos dio el paso más amplio hasta ahora para alejarlo de su gobierno.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) emitió una orden, publicada en el Registro Federal esta semana y detallada por el medio especializado The Register, que obliga a todas las agencias civiles del gobierno federal a dejar de comprar productos y servicios de DeepSeek y a retirar los que ya tengan instalados en sus sistemas.

Qué prohíbe exactamente

La orden abarca «todos los productos de DeepSeek y de sus afiliadas»: su chatbot, sus modelos y su interfaz de programación (API), que permite a otras aplicaciones conectarse a sus sistemas. Pero va más allá. También incluye productos y servicios de terceros «desarrollados usando implementaciones de DeepSeek», aunque no lleven su nombre.

Las agencias pueden pedir excepciones, y quedan fuera los sistemas de seguridad nacional, que ya tenían sus propias restricciones. En diciembre de 2025, una ley de presupuesto de inteligencia había ordenado retirar DeepSeek de los sistemas de seguridad nacional de la comunidad de inteligencia.

Las razones de Washington

El argumento central es el destino de los datos. Según el DHS, DeepSeek aloja sus servidores en China, y sus servicios pueden recopilar datos personales, rastrear a los usuarios y procesar todo lo que estos escriben. El temor es que, bajo la legislación china, las autoridades de ese país puedan acceder a esa información y combinarla con otras fuentes para obtener datos sobre ciudadanos o programas del gobierno estadounidense.

A eso se suma una acusación que circula desde hace meses en la industria. En septiembre, agencias estadounidenses advirtieron sobre campañas de «destilación» a gran escala, una técnica que consiste en usar las respuestas de un modelo avanzado para entrenar otro más barato. DeepSeek figuraba entre las empresas señaladas, y tanto OpenAI como Anthropic afirmaron haber detectado intentos de este tipo atribuidos a laboratorios chinos.

China rechazó la medida. Mao Ning, portavoz de su Ministerio de Relaciones Exteriores, dijo que Pekín se opone a «extender en exceso el concepto de seguridad nacional y politizar los asuntos tecnológicos y comerciales», y prometió defender los derechos de sus empresas.

El problema de verificarlo

La parte más ambiciosa de la orden es también la más difícil de cumplir. ¿Qué significa que un producto haya sido «desarrollado usando» DeepSeek? ¿Una app que consulta su API? ¿Un sistema entrenado en parte con sus modelos? ¿Una versión de sus modelos de código abierto instalada en servidores dentro de Estados Unidos?

Además, existen pasarelas de IA, servicios que reparten automáticamente las consultas entre distintos modelos según su precio o disponibilidad. Una agencia podría estar usando un modelo de DeepSeek sin saberlo. «No hay una forma práctica de verificarlo», resumió Katie Moussouris, fundadora de la empresa de ciberseguridad Luta Security.

Moussouris consideró viable prohibir la app y la API de DeepSeek, pero no la cláusula sobre productos de terceros. También señaló que las versiones de sus modelos alojadas en Estados Unidos no implican necesariamente el mismo riesgo de que los datos viajen a China.

No es el primer veto

Desde la aparición de R1, varias instituciones y países restringieron DeepSeek. En Estados Unidos, la Armada, la NASA, el Pentágono y varios estados lo bloquearon en sus dispositivos ya en 2025. Fuera del país, Italia, Corea del Sur, Australia y Taiwán también impusieron limitaciones por razones de privacidad o seguridad.

La diferencia es la escala: es la primera vez que la prohibición se extiende a todo el gobierno civil estadounidense y, al menos en el papel, a cualquier tecnología construida sobre DeepSeek. Un paso más en una carrera de la inteligencia artificial que se disputa cada vez más en el terreno de la seguridad nacional.

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