Estados Unidos ha lanzado una medida que podría redefinir el acceso al país para miles de viajeros. Por primera vez, se exigirá una fianza económica a ciudadanos de ciertos países para acceder a visas B1 y B2. El experimento arranca con dos naciones africanas, pero la señal parece global.
Una fianza como filtro: la nueva estrategia migratoria

La noticia llegó desde el Departamento de Estado: Malaui y Zambia serán los primeros países afectados por un programa piloto que exigirá una fianza de hasta $15.000 a quienes soliciten visas de turismo (B2) o negocios (B1). El anuncio, formalizado en el Registro Federal, pretende reducir las permanencias irregulares en territorio estadounidense.
La portavoz oficial, Tammy Bruce, explicó que este nuevo requisito entrará en vigor el 20 de agosto. Según las cifras más recientes del Gobierno, el 14 % de los visitantes de Malaui y el 11 % de los de Zambia superaron el tiempo permitido de estancia en 2023.
Para las autoridades, esa estadística justifica un enfoque más estricto. Quienes cumplan con los plazos de su visado, recibirán el reembolso total. Quienes no, perderán el depósito.
Más que una fianza: un cambio de rumbo en la política de visados

El programa piloto afectará inicialmente a unos 2.000 solicitantes, con fianzas promedio de $10.000. No es la única medida nueva. Bajo la actual administración, los costos asociados a los trámites de visado han aumentado.
Desde julio, se aplica una “tarifa de integridad de visa” de al menos $250 a quienes ingresen al país con permisos temporales. También se ha impuesto una tarifa inédita al proceso de solicitud de asilo: $100 al iniciar y $100 adicionales por cada año en que el trámite siga pendiente.
En 2024, EE. UU. emitió casi 11 millones de visas de no inmigrante. Con este nuevo esquema, la Casa Blanca busca reducir las estadías prolongadas y endurecer los filtros sin cerrar completamente la puerta. Aunque, para muchos, esa puerta ahora cuesta mucho más abrirla.