La política migratoria de Donald Trump vuelve a estar en el centro del debate global. El presidente firmó una proclamación que prohíbe o limita la entrada a ciudadanos de 19 países, apelando a riesgos de seguridad y cooperación limitada. La medida, que entra en vigor el 9 de junio de 2025, podría redefinir las relaciones diplomáticas y aumentar la tensión con varias regiones del mundo.
Qué motivó la nueva prohibición de viajes firmada por Trump

Donald Trump, en el marco de su segundo mandato, ha endurecido su postura migratoria con una nueva proclamación que impide la entrada a Estados Unidos de ciudadanos provenientes de 12 países y establece restricciones a otros 7. La medida se fundamenta en informes que apuntan a “presencias terroristas significativas”, falta de cooperación gubernamental, altos índices de permanencia ilegal y ausencia de control documental riguroso.
Uno de los detonantes fue un ataque con cócteles molotov en Colorado, presuntamente cometido por un ciudadano egipcio con visa vencida. Trump calificó el hecho como un “grave recordatorio” de los peligros de admitir a extranjeros sin investigaciones exhaustivas. La medida no afectará a visas emitidas antes del 9 de junio, pero podría ampliarse a otros países si así lo determina la Casa Blanca.
Durante su primer mandato, Trump ya impulsó una controvertida prohibición a países de mayoría musulmana, derogada más tarde por Joe Biden. Esta nueva versión amplía el enfoque y apunta a naciones de África, Medio Oriente, Asia y América Latina.
Lista de países con prohibición total o restricciones parciales

Entre los 12 países con prohibición total de ingreso se encuentran Afganistán, Chad, Guinea Ecuatorial, Congo, Eritrea, Haití, Irán, Libia, Myanmar, Somalia, Sudán y Yemen. Las razones varían entre la falta de control estatal, historial de terrorismo, y negativa a aceptar deportados.
Los 7 países con restricciones parciales incluyen a Burundi, Cuba, Laos, Sierra Leona, Togo, Turkmenistán y Venezuela. A estos se les aplicarán limitaciones específicas en visados de no inmigrantes y mayores exigencias de verificación.
La decisión ha generado reacciones inmediatas. Venezuela calificó la medida de “fascista”, mientras Somalia expresó su intención de colaborar con EE. UU. para resolver los conflictos señalados. A nivel diplomático, muchos países aún no han respondido oficialmente, pero el impacto ya se deja sentir en comunidades migrantes y relaciones internacionales.
Esta nueva política migratoria refuerza la narrativa de seguridad nacional de Trump, quien prepara su campaña con una línea dura en fronteras y vigilancia. El 2025 arranca con un mapa migratorio rediseñado y nuevas tensiones en el tablero global.