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Ciencia

El 96% de las mordeduras de cocodrilos americanos se deberían a conductas humanas riesgosas

No es que merecieras que te mordiese, pero…
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Cuando se trata de cocodrilos que muerden, resulta que el problema somos nosotros. Las investigaciones recientes hallaron que la gran mayoría de los incidentes violentos con cocodrilos americanos en EE.UU. son provocadas por “conductas humanas riesgosas”.

Los científicos de la Universidad de la Florida y el Centre College de Kentucky, a cargo del estudio, analizaron los registros de mordeduras de cocodrilos americanos (Alligator mississippiensis) desde el siglo 18 hasta ahora. Y casi siempre los encuentros se vieron precedidos por humanos que no prestaron atención o arriesgándose con su conducta, como nadar en aguas donde claramente habitan los feroces reptiles. Los hallazgos muestran que la mayoría de las mordeduras son prevenibles, según los autores. 

¿Por qué quisieron analizar todo esto?

Lo que inspiró a los investigadores a estudiar la naturaleza de las mordeduras es que otros reptiles muerden – y son incorrectamente considerados culpables – sin provocación alguna, como sucede con las serpientes.

“Me pregunté si los cocodrilianos tenían la inmerecida reputación de atacar como lo hacen las serpientes”, dijo Mark Teshera, autor principal del trabajo y profesor de biología en el Center College, en declaraciones de la Universidad de la Florida.

Teshera y sus colegas empezaron a buscar en la base de datos CrocBITE (ubicada ahora en CrocAttack.org), que recopila datos sobre ataques de cocodrilos y lagartos en todo el mundo. Para rastrear otros incidentes documentados buscaron en Internet y en la literatura académica, y se pusieron en contacto con agencias de pesca y vida silvestre. En total analizaron 270 incidentes de mordeduras de cocodrilos americanos en 11 estados, registrados entre 1734 y 2021, de las cuales 44 resultaron fatales. 

Luego categorizaron por nivel de riesgo las conductas de las personas involucradas justo antes de la mordedura. En el 96% de los incidentes las mordeduras habían ocurrido después de que la persona se condujera “de manera riesgosa”, y casi la mitad involucraba nivel moderado de riesgo. Esos riesgos incluían que no se había vigilado de cerca a los niños, o que se hacía caso omiso de los carteles de advertencia acerca de los cocodrilos, o que se evitara el contacto después de haber tomado alcohol. Rara vez las mordeduras habían sido sin provocación como cuando alguien simplemente caminaba por un sendero, y esas mordeduras solían causara lesiones menos severas (ninguna de las mordeduras de casos “sin riesgo” fue fatal).

Ser precavidos

Los hallazgos publicados en Human-Wildlife Interactions sugieren que la mayoría de las mordeduras de cocodrilos americanos no debieran considerarse como ataques, según los autores de este trabajo. Argumentan que casi todos los incidentes pueden prevenirse si las personas toman las precauciones adecuadas en cercanías de estos animales.

“La lección que deja este trabajo de análisis es que muchas mordeduras pueden prevenirse si los humanos toman conciencia del entorno y minimizan las conductas riesgosas como llevar a pasear a sus mascotas pequeñas cerca del agua, o nadar en aguas donde se sabe que habitan los cocodrilos americanos”, dijo el investigador Frank Mazzotti, profesor de ecología de vida silvestre del Centro UF/IFAS de Educación e Investigación de Fort Lauderdale. 

Los cocodrilos americanos se encuentran en la Florida y partes del sudeste de EE.UU., en particular en humedales y zonas costeras. Son más activos y territoriales en época de apareamiento, desde abril hasta junio. Por eso este es el mejor momento para mantenerse proactivamente a salvo si resides en tierras de cocodrilos americanos.

 

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