El agua es uno de los compuestos más conocidos de nuestro planeta, pero su comportamiento podría ser muy diferente en otros mundos del Sistema Solar.
Un equipo de científicos de la Universidad de Nevada, Las Vegas (UNLV), descubrió que, cuando se somete a presiones extraordinariamente elevadas, el agua sólida puede experimentar cambios inesperados en la organización de sus átomos.
El hallazgo, publicado el 15 de octubre de 2026 en la revista científica Communications Chemistry, podría ayudar a comprender qué sucede en el interior de planetas como Urano y Neptuno, donde existen condiciones imposibles de reproducir de manera natural en la superficie terrestre.
El agua puede cambiar su estructura cuando aumenta la presión
En condiciones normales, el agua está formada por moléculas compuestas por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. Sin embargo, cuando se somete a presiones extremas, puede adoptar diferentes estructuras cristalinas y experimentar importantes transformaciones en sus propiedades físicas.
Habitualmente, comprimir un material obliga a sus átomos a acercarse, lo que puede favorecer estructuras más ordenadas y simétricas.
Pero los investigadores descubrieron que el agua sólida no siempre sigue este comportamiento. A presiones superiores a aproximadamente 222 gigapascales, encontraron evidencias de una reducción de simetría en su estructura cristalina.
Esto significa que la disposición de los átomos se vuelve menos simétrica, incluso cuando el material continúa siendo comprimido.

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Un experimento que alcanzó presiones millones de veces superiores a las habituales
Para estudiar este fenómeno, los científicos utilizaron un dispositivo conocido como celda de yunque de diamante. Esta tecnología permite comprimir muestras diminutas entre dos diamantes y generar presiones extraordinariamente elevadas.
El equipo alcanzó valores cercanos a los 35 millones de libras por pulgada cuadrada, equivalentes a unos 240 gigapascales. Como referencia, un neumático de automóvil suele funcionar con una presión aproximada de 30 libras por pulgada cuadrada.
Los investigadores utilizaron técnicas espectroscópicas y mediciones con rayos X para analizar cómo cambiaba la estructura del agua bajo estas condiciones.
Los resultados demostraron que su organización atómica es más compleja de lo que sugerían algunas predicciones anteriores.

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Qué tiene que ver este descubrimiento con Urano y Neptuno
Urano y Neptuno son conocidos como gigantes helados debido a su composición, rica en sustancias como agua, amoníaco y metano.
Sin embargo, esto no significa que sus interiores estén formados únicamente por hielo convencional. Las elevadas presiones y temperaturas presentes en estos planetas pueden transformar profundamente el comportamiento de esos materiales.
Según los investigadores, reproducir algunas de estas condiciones en el laboratorio permite estudiar posibles estados de la materia que podrían existir en sus regiones internas. El descubrimiento también podría ayudar a mejorar los modelos científicos utilizados para comprender la estructura y evolución de ambos planetas.
No obstante, el experimento no demuestra directamente que el agua adopte exactamente la misma estructura en Neptuno, ya que las temperaturas y composiciones planetarias también influyen en su comportamiento.
Un descubrimiento que cambia nuestra comprensión del agua
El trabajo fue liderado por Ashkan Salamat, investigador de la Universidad de Nevada y director del Nevada Extreme Conditions Lab.
Los resultados muestran que incluso un compuesto tan familiar como el agua puede comportarse de maneras sorprendentes cuando se encuentra sometido a condiciones muy diferentes de las terrestres. Los científicos consideran que estas transformaciones podrían ser reversibles cuando disminuye la presión, aunque todavía quedan preguntas sobre los mecanismos que las producen.
Comprender estos procesos será fundamental para interpretar mejor los datos obtenidos por misiones espaciales y desarrollar modelos más precisos de los gigantes helados.
El estudio demuestra que el agua, una sustancia aparentemente sencilla, todavía esconde propiedades capaces de transformar nuestra comprensión de los planetas del Sistema Solar.