La selva amazónica, uno de los mayores refugios de biodiversidad del planeta, enfrenta una amenaza inesperada: una sequía de proporciones históricas. El problema no surge del interior del bosque, sino de las corrientes oceánicas del Atlántico. Investigadores de Brasil, Alemania y Suiza comprobaron que la AMOC —clave para distribuir calor y nutrientes entre hemisferios— se está debilitando a niveles inéditos, lo que desplazaría las lluvias tropicales y secaría gran parte del bioma.
La AMOC, motor silencioso del clima
La Circulación Meridional de Retorno del Atlántico funciona como una gigantesca cinta transportadora oceánica. A lo largo de los últimos 6500 años, este sistema se mantuvo estable, con un caudal medio de 18 Sverdrups (equivalente a mil millones de litros por segundo). Sin embargo, el calentamiento global y el deshielo del Ártico estarían reduciendo su intensidad, con consecuencias planetarias.
El presente (arriba) y pasado (abajo) del del Río Negro, el afluente más grande de la margen izquierda del río Amazonas. Una devastadora sequía afecta amplias zonas de la región y el nivel del agua ha estado cayendo unos 20 centímetros al día.
Detrás de este escenario de escasas… pic.twitter.com/sJr45A30Hy
— Mario Picazo (@picazomario) January 24, 2024
Evidencia desde el fondo del mar
El equipo internacional analizó sedimentos marinos del Atlántico Norte para medir isótopos de torio-230 y protactinio-231. Estas proporciones actúan como “huellas químicas” del estado de la circulación oceánica. Con modelos climáticos de la Universidad de Berna, los datos confirmaron que la AMOC atraviesa un proceso de debilitamiento sin precedentes en el Holoceno.
El impacto sobre la Amazonía
El mayor golpe recaería en el norte del Amazonas, la región mejor conservada del bioma. Las lluvias ecuatoriales, desplazadas hacia el sur, reducirían drásticamente la humedad en esta zona, favoreciendo la sustitución de bosques húmedos por vegetación más seca. Estudios previos ya demostraron que episodios similares en el pasado provocaron transformaciones irreversibles en la selva.
Todo el norte de Suramérica (Colombia, Venezuela, las Guyanas, Surinam) y los vecinos países de Centroamérica (Panamá y Costa Rica) están nublados y lluviosos. Mientras tanto, causa preocupación que la selva amazónica está despejada y seca. Espero que no se vuelva a repetir la… pic.twitter.com/ohoskHbms5
— Max Henriquez Daza (@HenriquezMax) May 5, 2025
Un riesgo global inminente
Los efectos no se limitarían a Sudamérica: el debilitamiento de la AMOC también alteraría los monzones de Asia y África, modificando la disponibilidad de agua para millones de personas. Según Cristiano Mazur Chiessi (USP), “este cambio climático impone una vulnerabilidad inédita en el corazón del Amazonas, un área que hasta ahora servía de refugio de biodiversidad”.
Una llamada a la acción
Aunque el monitoreo directo de la AMOC apenas comenzó en 2004, los indicios son claros. Los científicos alertan sobre un posible punto de no retorno para el sistema climático global. La COP-30, que tendrá lugar en noviembre en Belém (Pará), se perfila como una cita clave para tomar decisiones urgentes y coordinadas.
Fuente: Meteored.