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Ciencia

Quieren construir un “arca de Noé” en la Luna. El objetivo es preservar la vida de la Tierra fuera de nuestro planeta

La idea parece salida de la ciencia ficción, pero ya está sobre la mesa de varios equipos científicos. Aprovechando las temperaturas extremas del polo sur lunar, un ambicioso proyecto propone almacenar células de especies en peligro de extinción. El plan combina biología y exploración espacial con una pregunta inquietante: ¿y si la Tierra deja de ser un refugio seguro para su propia vida?
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Lo que parecía un relato de ciencia ficción está tomando forma en los laboratorios y despachos de científicos de todo el mundo: preservar la vida terrestre fuera del planeta. Un grupo interdisciplinario, liderado por la criobióloga Mary Hagedorn, plantea un plan ambicioso para resguardar células de especies amenazadas en un cráter del polo sur lunar. La idea, tan osada como urgente, responde a una pregunta fundamental: ¿qué pasaría con la biodiversidad si la Tierra no pudiera protegerla?

Una arca de Noé en el espacio

El plan secreto para guardar la vida en la Luna
© Pexels – Pixabay.

La propuesta consiste en construir un biorrepositorio en una región permanentemente sombreada de la Luna, donde la temperatura estable de -196 °C ofrece un entorno ideal para conservar material biológico. Allí se almacenarían fibroblastos, tejidos y células de animales en peligro, polinizadores y especies clave para mantener el equilibrio ecológico. No se trata de borrar la crisis de la Tierra, sino de crear un seguro biológico ante el cambio climático, los desastres naturales o la sobreexplotación de recursos.

El plan inicial recuerda al famoso banco de semillas de Svalbard, pero va más allá: ningún lugar en nuestro planeta posee condiciones tan frías y estables como un cráter lunar de seis kilómetros de profundidad.

La trayectoria de Mary Hagedorn

Hagedorn, pionera en la criopreservación de corales, ha dedicado su carrera a combatir los efectos del calentamiento global en los ecosistemas marinos. Tras doctorarse en biología marina y superar un accidente en la Amazonía que marcó su destino científico, se especializó en salvar embriones y fragmentos de coral.

Esa experiencia es la base para trasladar sus técnicas a un depósito fuera de la Tierra, donde el frío natural y la protección frente a la radiación podrían garantizar la supervivencia de muestras durante siglos.

Obstáculos y ensayos en órbita

El plan secreto para guardar la vida en la Luna
© Pexels – RF._.studio _.

Este proyecto enfrenta retos técnicos, económicos y éticos. La financiación es limitada y la competencia por los cráteres polares aumenta, ya que muchos países y agencias espaciales los consideran estratégicos para minería o futuras colonias. Mientras tanto, el equipo planea pruebas en la Estación Espacial Internacional con el gobio estrellado, un pez de arrecife, para estudiar cómo resisten la microgravedad y la radiación las células criopreservadas.

El objetivo es perfeccionar materiales, medir daños en el ADN y comprobar si las muestras podrían recuperarse intactas en condiciones espaciales extremas.

Una visión compartida

Lejos de ser una fantasía, el biorrepositorio lunar se inserta en un contexto donde la ciencia y la exploración espacial convergen. Para Hagedorn y sus colegas, la urgencia es clara: la vida en la Tierra necesita un respaldo. Aunque todavía falten décadas y muchas respuestas técnicas, el mensaje es contundente: si el futuro nos obliga a buscar refugio fuera de este planeta, debemos asegurarnos de que no lo hagamos solos.

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